miércoles, agosto 08, 2018

X-Wing: Caza Kihraxz

El X-Wing de los scum. No es una maravilla de nave a nivel de juego, pero es chula, el esquema es muy bonito, y podré usarla como uno de los atacantes en el escenario de la batalla de Tansarii Point.


Lo más interesante de las naves scum es que se alejan del canon estético que todos asociamos inmediatamente a Star Wars y permiten más variedad y creatividad. Este modelo es un buen ejemplo.
Como decía el esquema me gustaba, así que lo dejé tal cual. Apliqué el lavado, pinté los motores y listo.


En este caso un modelo será suficiente. Tanto para recrear el asalto a Tansarii Point, como para hacer una lista de ases con el mismo Talonbane.

miércoles, agosto 01, 2018

X-Wing: Tipos de nave

El jugador veterano de X-Wing  no encontrará en estas líneas nada que no sepa ya, pero he creído que sería interesante para el jugador novato o para quien quiera iniciarse. Vamos allá.

En las primeras partidas de X-Wing con Bairrin teníamos bastante con intentar no salirnos de la mesa y no chocar contra asteroides. Pero ya entonces parecía entreverse que no todas las naves funcionaban igual. En algunos casos era más evidente que en otros, pero uno termina descubriendo que no todas las naves se pilotan igual.
A continuación destacaré los diferentes tipos de nave en X-Wing según su forma de moverse y su función táctica. En la mayoría de los casos son conocidas en el mundillo por su nombre en inglés, por lo que los traduciré en la medida de lo posible.
También introduzco el factor dificultad. Este se refiere únicamente a lo complicado o no que sea jugar y moverlas correctamente, no a la efectividad a nivel de juego.



Jousters - Justadores
El término se refiere a las justas medievales. Una nave justadora se dirigirá en línea recta hacia su enemigo. Una vez rebasado dará la vuelta y volverá a justar.
En los primeros tiempos del juego esta era la forma más habitual de combatir.
El ejemplo más significativo de nave justadora es el X-Wing T-65 clásico.
Dificultad: fácil

Primary Weapon Turrets - Torreta como armamento principal
Son aquellas naves que disparan en un ángulo de 360º. Esto puede ser de forma nativa porque su armamento es así (como el YT-1300) o porque están equipadas con una torreta como opción de armamento/carta (como un Y-Wing).
El alcance es 3 si es un arma nativa o variable si es una torreta equipada. En cualquier caso, al disparar en 360º, no tendremos que preocuparnos por el encaramiento.
Dificultad: muy fácil

Arc Dodgers - Elusivos
Cañones de cristal. Mucha pegada, mucha agilidad y poco aguante.
Acostumbran a ser naves con las puntuaciones de ataque más altas, pero frágiles. Para utilizarlas con éxito hay que evitar los arcos de fuego de las naves enemigas haciendo uso de su mayor movilidad (acciones de impulso y tonel volado). Como esto no puede hacerse contra naves "Primary Weapon Turrets" sufren mucho contra escuadras que las incluyan (¡o que estén compuestas únicamente por ellas!). Un buen jugador (y buen emparejamiento) pueden sacar mucho partido de ellas.
Los Interceptores TIE y los A-Wings son dos buenos ejemplos.
Dificultad: muy difícil

Bombers - Bombarderos
Ningún misterio: naves equipadas con bombas.
Su función consiste en dejar caer una bomba sobre una nave enemiga... o sobre el lugar donde estará en su próximo movimiento.
Son naves sin debilidades evidentes, pero su utilización con éxito estará muy condicionada tanto por acertar haciendo impactar la bomba, como eligiendo el tipo adecuado contra un enemigo específico.
Un ejemplo evidente es el Bombardero TIE, así como el Firespray o el K-Wing.
Dificultad: difícil


Control/Support - Control/Apoyo
Son naves que, por si solas, no tienen nada reseñable. No acostumbran a pegar fuerte ni a ser particularmente ágiles o resistentes. Su función es prestar apoyo al resto de naves del escuadrón o en asignar estados negativos sobre las naves enemigas.
En algunos casos este rol lo determina la nave en sí, como puede ser el caso del Fantasma II o la Cañonera Auzituck, pero en muchas otras ocasiones esta habilidad viene dada por una carta de mejora (generalmente un tripulante o un droide astromecánico).
Dificultad: media

Resilient - Resilencia
Se trata de naves con la habilidad de reparar impactos, recuperando escudos o puntos de casco.
Esta habilidad de regeneración las hace jugar un papel destacado hacia el final de la partida.
Como nave en sí su máximo exponente es el K-Wing pilotado por Miranda Doni. R2-D2 proporciona esta habilidad a cualquier nave capaz de alojarlo.
Dificultad: fácil

Alpha Strike - Golpear Primero
Es un tipo de nave que se está enseñoreando de las mesas últimamente y, curiosamente, se trata de una especie de revival de los justadores clásicos. La diferencia en este caso es que estas naves están armadas de misiles y/o torpedos.
Generalmente se juegan en listas compuestas por tres de estas naves. Estas moverán de forma rápida y coordinada hacia el enemigo y dispararán juntas contra una única nave oponente. La idea es derribar una de las naves del enemigo en el primer lance para inclinar la balanza en su favor para el resto de la partida.
Cualquier nave que pueda equiparse con misiles o torpedos y tenga un coste total de unos 33 puntos puede cumplir este papel.
Dificultad: media


Aunque hay muchas naves que por sus propias características o por su equipo pueden estar entre uno y otro tipo de nave estas son en general las clases básicas en X-Wing.
Como decía al principio esto no os será de mucha ayuda si ya sois veteranos, pero si sois nuevos en el juego os puede servir de guía para poneros a los mandos de las naves que más encajen con la forma en la que queráis jugar. Esto no quiere decir que no podáis empezar con una lista de tipo elusivo, pero lograr jugarla con maestría supondrá desarrollar unas habilidades y un tipo de juego totalmente diferente a si lo hicieseis con justadores.
En cualquier caso esto es más una enumeración de características que unos consejos propiamente dichos así que volad lo que queráis y más os guste.

miércoles, julio 25, 2018

Audio-relato: Cimmeria

Hace unos días conseguí un nuevo editor de vídeo y estuve trasteando un poco con él. De algún modo acabé liándome y me decidí a experimentar un poco con los audio-relatos... y los vídeo-relatos.

Como no tengo mucha experiencia decidí probar con algo corto: en este caso el poema Cimmeria, de Robert E. Howard.
Dista mucho de ser algo medianamente bueno porque mi experiencia en este tipo de edición se acerca a lo nulo, y tampoco tengo un buen equipo especializado para estos menesteres (grabé el audio con el micro de la webcam). Pero la intención es buena.

Este es el resultado en vídeo:


Y como ya tenía el audio me decidí a subirlo también a Ivoox.

Después de esto le doy mucho más mérito a los artistas que se trabajan inmensos audio-relatos, como la gente de Noviembre Nocturno. En cuanto a mi, me gustaría subir algunos más (ahora sí de más duración) si me encuentro con ánimo y -sobre todo- si es una iniciativa que interesa.

Espero que os guste ;)

miércoles, julio 18, 2018

Bosque a escala 1:1

Posiblemente este sea el "elemento de escenografía" más singular que he hecho hasta la fecha.
Sí, la idea es crear un bosque. Pero empecemos por el principio.

Hace unos días estaba escuchando uno de mis podcasts favoritos: Noviembre Nocturno. Posiblemente el mejor podcast de relatos que existe; no puedo dejar de recomendarlo. Concretamente estaba escuchando el relato "El Hombre que Plantaba Árboles", de Jean Giono. Escuchadlo, porque no os dejará indiferentes.
Desde luego a mi no me dejó indiferente. De hecho me creó una sensación de entusiasmo y emoción que me llevó a meterme en este proyecto.

Mi plan es plantar un pequeño bosque. El protagonista del relato utiliza semillas, pero yo me decidí a recurrir a esquejes. La creación de esquejes a partir brotes semiverdes de vegetales con lignina se hace a principios de verano, así que el momentum coincidió con mi entusiasmo.
Para asegurar el éxito de los esquejes es necesario que estos generen raíces. Buscando información me encontré con este interesantísimo vídeo (os recomiendo todo el canal, he pasado varias horas viéndolo). No voy a profundizar mucho, porque el vídeo explica con todo detalle el proceso.


Básicamente el primer paso de todo este proyecto consiste en obtener auxinas: hormonas de enraizamiento. Para conseguirlas utilicé alubias negras.
En algo menos de una semana se fuerza su germinación para aprovechar la explosión de auxinas que esta genera.


Durante estos días (tras una primera noche de inmersión completa) vamos humedeciendo las alubias con el agua de la primera noche y tapándolas con un paño.


Si todo va bien, para el quinto día del proceso la mayor parte de las alubias deberían haber germinado.
Antes de pasar al siguiente paso (y esto es algo que he aprendido con esta experiencia) sería conveniente retirar aquellos ejemplares que no haya germinado (porque asumo que no vamos a obtener mucha auxina de ellos).


A continuación utilizaremos una batidora para triturar nuestras alubias. No sabría dar muchos consejos al respecto, porque esto parece muy artesanal. En un primer momento creí que ya había terminado, y cuando fui a colar la mezcla había demasiados grumos. Así que continué batiéndola hasta el punto de conseguir una especie de crema muy oxigenada. Esto lo noté porque, al abrir posteriormente la botella donde puse el resultado, salía una impresionante cantidad de gas (mucho más que cualquier refresco).
Sea como sea, con este paso ya tenemos nuestras hormonas de enraizamiento en forma líquida.


El siguiente paso consistió en una excursión para recoger esquejes. Los ejemplares seleccionados deberán ser brotes semi-verdes, lo más rectos posibles, con cuantas más yemas y ramitas menores mejor. Haremos un corte diagonal y retiraremos ramas y hojas hasta dejar un par en el extremo superior.
Personalmente recogí esquejes de varias especies. Esto servirá para generar diversidad (si todo va perfecto) y/o aprender cuales tienen más éxito (para repetir mejor este proyecto en años futuros).
También intenté que cada grupo de esquejes de una misma especie no procediesen del mismo árbol. ¿Por qué? Porque un esqueje no es un árbol nuevo, si no un clon de aquel que lo hemos tomado. No tengo un gran conocimiento científico, pero creo que será mejor para la reproducción.

Una vez plantados los esquejes en una colección de tiestos reciclados los regaremos con nuestra auxina. Como es una hormona muy potente la utilizaremos en una proporción de 1/6 en el agua que usemos para regar.
Si todo va bien en unos dos meses deberían haber desarrollado raíces y podrán ser plantados en suelo.

Buscando información sobre esquejes en internet encontré el dato de que el éxito ronda el 65%. Considerando que he reunido unos 100 esquejes (hay varios en cada recipiente, porque me quedé sin tierra y no tenía muchos más envases) debería obtener unos 65 árboles adultos, dando como resultado un pequeño bosquecillo.

Mi idea inicial era conseguir unos 200-250 esquejes, pero me he quedado en 100 por razones logísticas.
De todos modos estuve reflexionando mucho rato, un tanto contrariado por no poder hacer esto en proporciones mastodónticas. Pero pensé que podría ser interesante como un proyecto colaborativo.
Tanto si se hace de forma individual, como si hay instituciones u organizaciones detrás, un proyecto de estas características puede multiplicarse hasta niveles espectaculares.
Teniendo en cuenta ese 65% de éxito estimado yo podría plantar 65 árboles en un año, pero si otras nueve personas se uniesen a esta idea tendríamos 650 árboles nuevos cada año.
Esto haciéndolo en casa, sin un local y unos materiales en condiciones pero si, como decía, una administración o una organización lo apoyase podríamos conseguir logros increíbles.

Muchas gracias a Noviembre Nocturno y a Jean Gino por su inspiración.
Comparto esta idea con vosotros con el sueño de que os guste y os suméis de una u otra forma a ella.

miércoles, julio 11, 2018

Warhammer: mi primer personaje especial

Después de enseñaros aquellos primeros Guardias del Fénix hace unos días hoy os traigo el primer personaje especial que pinté: Teclis.

El modelo data de 1992, aunque diría que lo compré alrededor de 1993 y lo pinté en algún momento entre 1993 y 1995. Era (y es) una miniatura muy barroca, llena de detalles que me intimidaban mucho y, asumiendo que iba a requerir mucho esfuerzo, decidí dedicarle muchas horas.
Ese es el detalle que más recuerdo de esta miniatura (y de todas las experiencias pintando miniaturas en general): el tiempo que me llevó.


Como era impensable hacer otra cosa pinté a Teclis con los colores mostrados en libros y revistas.
En aquel momento los detalles eran un desafío, pero no menor que todos los diseños que tuve que dibujar sobre las ropas del mago: las runas, las llamas, las estrellas...
El pincel seco -la técnica reina en esa época- está por todas partes. En realidad no creo que sirviese para acelerar demasiado el trabajo porque, como era prácticamente total, había que ir con mucho cuidado para no manchar otras partes ya pintadas.


Donde más puede apreciarse este pincel seco es en la capa. Y es curioso, porque el degradado de color está hecho, pero está aplicado a pincel seco, en vez de hacerlo con el pincel tal cual.

Como con aquellos Guardias del Fénix, también he estado tentado muchas veces de repintar esta miniatura, pero no he tenido valor después de todas las horas que le eché.
Espero que os guste y os anime a subir también vuestras primeras miniaturas ;)

miércoles, julio 04, 2018

Reseña: Star Wars - From a certain point of view

Acepto que después de mis últimas reseñas se me pueda achacar cierto masoquismo por meterme en otro libro de Star Wars. En mi descargo diré que me atrajo de este libro su presentación como relatos cortos. En parte porque estoy profundizando en las características literarias de los relatos cortos y porque pensé "bueno, relatos cortos de Star Wars... podría ser entretenido".
Y me equivoqué. Al menos en gran parte.

From a certain point of view recoge un total de 34 relatos de varios autores. Sorprende encontrar mezclados a autores de reconocido prestigio (como Ken Liu), personalidades (como Gary Whitta y Will Wheaton) y un montón de escritores de "jovenes adultos" y todo ese tipo de libros.
La temática de este volumen está expresada en el título: relatos cortos sobre detallitos de la película (Episodio IV) y personajes secuandarios, muy secundarios o inventados y paralelos.

Sin hacer distinción entre autores y, en términos generales, si tuviese que usar una palabra para definir este libro sería anodino.
Como en el caso de la novela de Ahsoka la mayoría de los relatos aquí recogidos son prácticamente costumbristas: no aportan nada, no tienen acción, no tienen interés, no pasa nada. Es bastante lamentable, porque hay espacio para poder haber escrito cosas muy interesantes.

Una vez más no sé si la culpa del despropósito es la falta de calidad e ideas por parte de los autores, o una desastrosa dirección editorial.
De que el editor no está haciendo bien su trabajo hay alguna pista interesante en este libro. En uno de los relatos una mecánica está en los hangares de Yavin 4 durante el asalto a la Estrella de la Muerte; está rodeada de naves y lamenta cuan pocos pilotos quedan para pilotarlos. En otro relato un joven y entusiasta piloto querría haber participado en el asalto a la Estrella de la Muerte... pero resulta que no quedan naves. Mi conclusión: o el editor no ha preparado con los autores los argumentos, o no los ha leído después, o lo ha hecho pero no le ha importado en absoluto.



Evitaré ponerme aun más negativo y destacaré ahora los relatos que sí me han parecido de interés.

Laina, de Will Wheaton
El mejor relato con diferencia de todo el libro. Un monólogo interior de un mecánico de la Rebelión.
Si vas a leer este libro es porque conoces Star Wars. Conociendo Star Wars sabes cómo terminará la historia no contada en el relato.
Muy duro y con un punto de porno emocional. Pero muy bueno.

Whills, de Tom Angleberger
En el trasfondo externo a las películas (si es que eso puede entenderse) se supone que lo que vemos en los cines son extractos de las historias de los whills; una especie de cronistas estelares.
El relato es una conversación entre dos whills; uno de ellos "escribiendo" las películas y otro sacándole punta a todo.
Una hilarante sátira de los fans y de los guionistas.

Stories in the sand, de Griffin McElroy
El editor debería haberle pasado este relato a los demás autores y haberles dicho que hiciesen algo así.
Un jawa esconde en un rincón de su sandcrawler un droide astromecánico que ha encontrado y cuya memoria se resiste a borrar. El droide parece haber vivido maravillosas aventuras con las que el jawa solo puede soñar atrapado en Tatooine.

Of MSE and men, de Glen Weldon
El día a día de un droide ratón como testigo de la rutina y los chanchullos de algunos tripulantes de la Estrella de la Muerte. No es que suceda gran cosa, y el que transcriba el "código" interno del droide se hace tedioso, pero la idea es original.

Far too remote, de Jeffrey Brown
En realidad no es un relato si no una viñeta. Está bien.

The baptist, de Nnedi Okorafor
La historia del dianoga. El bicho que vive en el compactador de basura de la Estrella de la Muerte.
Se trata de un relato muy peculiar y al final va un poco demasiado allá, pero es original.

He intentado rescatar unos cuantos para poder destacar algo de este libro. Si no fuese tan generoso solo me quedaría con los dos que cito en primer lugar: Laina y Whills. No son solo los dos mejores relatos del libro, si no que son buenos relatos por méritos propios. Curiosamente diría que también son los dos relatos más cortos y, curiosamente, son antagónicos: uno de ellos es un dramón y otro tiene guasa y mala leche.
Con un punto de crueldad os diría que si encontráis este libro en una librería leáis estos dos relatos porque realmente merecen la pena. Por otro lado los autores de esta antología han renunciado a los derechos de los textos en favor de una organización benéfica. Así que la decisión es vuestra.

miércoles, junio 27, 2018

Mis primeras miniaturas

Hace unos días, al tanto del repintado de Alarielle, me volvisteis a comentar el interés por ver mis primeros pintados, así que he rescatado estas miniaturas para exponerlas aquí (creo que por primera vez).

Creo que empecé con algunas miniaturas de Dragonlance de Ral Partha y Señor de los Anillos de Mithril, pero era más práctica y experimentación antes de ponerme con las de Citadel/Marauder.

Es difícil determinar si estas fueron las primeras, segundas o décimas miniaturas que pinté, pero sí que están entre las primeras. Además, concretamente, forman parte de las primeras miniaturas que compré -junto a los modelos de Maestros de la Espada de Marauder- durante unas vacaciones en Benidorm, alrededor de 1993.
Estas miniaturas fueron pintadas en algún momento entre ese 1993 y alrededor de 1995. Recuerdo que las presenté al primer concurso de pintura de Games Workshop Bilbao, así que si alguien se acuerda del año de apertura podríamos tener una fecha muy exacta.


Se trata de varias referencias de Guardia del Fénix de Marauder (1992) y un músico y portaestandarte -también de Marauder- de 1993.
Para llevarlas al concurso de pintura les hice esta base de cartón corrugado. No se me debió ocurrir ninguna opción mejor, y me pegué un curro detallista metiendo plastilina en los huecos del cartón.
Decoran esta particular base escénica un cráneo (presumiblemente de los primeros esqueletos de plástico), un escudo (seguramente de orcos), y una alabarda rota de Ral Partha (ahí se la colé).


El estandarte lo hice a mano. Es sencillito, pero lleva un degradado que, por aquel entonces, me hizo sentir muy orgulloso.


En aquel momento empecé a introducirme en una "fase pastel" que empezaba a intuirse en estos modelos, y que culminaría en una unidad de Caballeros Dragoneros muy poco discretos.


Estas miniaturas son toda una oda al pincel seco, que podéis apreciar por todas partes. El detalle más reseñable es el diseño de llamas y brasas, copiado de los esquemas oficiales. Por aquel entonces tenía unas nociones extremadamente básicas de lo que era un degradado de color, pero el resultado fue muy satisfactorio.

En aquel concurso de pintura quedé en quinta posición, si no recuerdo mal, y estas miniaturas estuvieron una temporada expuestas en la tienda original de Games Workshop en Bilbao.

A lo largo de estos años he estado tentado varias veces de sacarlas de esa base y repintarlas para darlas "uso de juego", pero no lo he hecho por fetichismo y como auto-homenaje a aquellas primeras pinceladas. Lo que no quita que, si pudiera conseguir estos modelos por ahí, sí que me gustaría pintarlos ahora.

Espero que os gusten.
Mientras sacaba estas fotos aproveché para fotografiar otro modelo de esa época, que os pondré por aquí otro día.