miércoles, julio 25, 2018

Audio-relato: Cimmeria

Hace unos días conseguí un nuevo editor de vídeo y estuve trasteando un poco con él. De algún modo acabé liándome y me decidí a experimentar un poco con los audio-relatos... y los vídeo-relatos.

Como no tengo mucha experiencia decidí probar con algo corto: en este caso el poema Cimmeria, de Robert E. Howard.
Dista mucho de ser algo medianamente bueno porque mi experiencia en este tipo de edición se acerca a lo nulo, y tampoco tengo un buen equipo especializado para estos menesteres (grabé el audio con el micro de la webcam). Pero la intención es buena.

Este es el resultado en vídeo:


Y como ya tenía el audio me decidí a subirlo también a Ivoox.

Después de esto le doy mucho más mérito a los artistas que se trabajan inmensos audio-relatos, como la gente de Noviembre Nocturno. En cuanto a mi, me gustaría subir algunos más (ahora sí de más duración) si me encuentro con ánimo y -sobre todo- si es una iniciativa que interesa.

Espero que os guste ;)

miércoles, julio 18, 2018

Bosque a escala 1:1

Posiblemente este sea el "elemento de escenografía" más singular que he hecho hasta la fecha.
Sí, la idea es crear un bosque. Pero empecemos por el principio.

Hace unos días estaba escuchando uno de mis podcasts favoritos: Noviembre Nocturno. Posiblemente el mejor podcast de relatos que existe; no puedo dejar de recomendarlo. Concretamente estaba escuchando el relato "El Hombre que Plantaba Árboles", de Jean Giono. Escuchadlo, porque no os dejará indiferentes.
Desde luego a mi no me dejó indiferente. De hecho me creó una sensación de entusiasmo y emoción que me llevó a meterme en este proyecto.

Mi plan es plantar un pequeño bosque. El protagonista del relato utiliza semillas, pero yo me decidí a recurrir a esquejes. La creación de esquejes a partir brotes semiverdes de vegetales con lignina se hace a principios de verano, así que el momentum coincidió con mi entusiasmo.
Para asegurar el éxito de los esquejes es necesario que estos generen raíces. Buscando información me encontré con este interesantísimo vídeo (os recomiendo todo el canal, he pasado varias horas viéndolo). No voy a profundizar mucho, porque el vídeo explica con todo detalle el proceso.


Básicamente el primer paso de todo este proyecto consiste en obtener auxinas: hormonas de enraizamiento. Para conseguirlas utilicé alubias negras.
En algo menos de una semana se fuerza su germinación para aprovechar la explosión de auxinas que esta genera.


Durante estos días (tras una primera noche de inmersión completa) vamos humedeciendo las alubias con el agua de la primera noche y tapándolas con un paño.


Si todo va bien, para el quinto día del proceso la mayor parte de las alubias deberían haber germinado.
Antes de pasar al siguiente paso (y esto es algo que he aprendido con esta experiencia) sería conveniente retirar aquellos ejemplares que no haya germinado (porque asumo que no vamos a obtener mucha auxina de ellos).


A continuación utilizaremos una batidora para triturar nuestras alubias. No sabría dar muchos consejos al respecto, porque esto parece muy artesanal. En un primer momento creí que ya había terminado, y cuando fui a colar la mezcla había demasiados grumos. Así que continué batiéndola hasta el punto de conseguir una especie de crema muy oxigenada. Esto lo noté porque, al abrir posteriormente la botella donde puse el resultado, salía una impresionante cantidad de gas (mucho más que cualquier refresco).
Sea como sea, con este paso ya tenemos nuestras hormonas de enraizamiento en forma líquida.


El siguiente paso consistió en una excursión para recoger esquejes. Los ejemplares seleccionados deberán ser brotes semi-verdes, lo más rectos posibles, con cuantas más yemas y ramitas menores mejor. Haremos un corte diagonal y retiraremos ramas y hojas hasta dejar un par en el extremo superior.
Personalmente recogí esquejes de varias especies. Esto servirá para generar diversidad (si todo va perfecto) y/o aprender cuales tienen más éxito (para repetir mejor este proyecto en años futuros).
También intenté que cada grupo de esquejes de una misma especie no procediesen del mismo árbol. ¿Por qué? Porque un esqueje no es un árbol nuevo, si no un clon de aquel que lo hemos tomado. No tengo un gran conocimiento científico, pero creo que será mejor para la reproducción.

Una vez plantados los esquejes en una colección de tiestos reciclados los regaremos con nuestra auxina. Como es una hormona muy potente la utilizaremos en una proporción de 1/6 en el agua que usemos para regar.
Si todo va bien en unos dos meses deberían haber desarrollado raíces y podrán ser plantados en suelo.

Buscando información sobre esquejes en internet encontré el dato de que el éxito ronda el 65%. Considerando que he reunido unos 100 esquejes (hay varios en cada recipiente, porque me quedé sin tierra y no tenía muchos más envases) debería obtener unos 65 árboles adultos, dando como resultado un pequeño bosquecillo.

Mi idea inicial era conseguir unos 200-250 esquejes, pero me he quedado en 100 por razones logísticas.
De todos modos estuve reflexionando mucho rato, un tanto contrariado por no poder hacer esto en proporciones mastodónticas. Pero pensé que podría ser interesante como un proyecto colaborativo.
Tanto si se hace de forma individual, como si hay instituciones u organizaciones detrás, un proyecto de estas características puede multiplicarse hasta niveles espectaculares.
Teniendo en cuenta ese 65% de éxito estimado yo podría plantar 65 árboles en un año, pero si otras nueve personas se uniesen a esta idea tendríamos 650 árboles nuevos cada año.
Esto haciéndolo en casa, sin un local y unos materiales en condiciones pero si, como decía, una administración o una organización lo apoyase podríamos conseguir logros increíbles.

Muchas gracias a Noviembre Nocturno y a Jean Gino por su inspiración.
Comparto esta idea con vosotros con el sueño de que os guste y os suméis de una u otra forma a ella.

miércoles, julio 11, 2018

Warhammer: mi primer personaje especial

Después de enseñaros aquellos primeros Guardias del Fénix hace unos días hoy os traigo el primer personaje especial que pinté: Teclis.

El modelo data de 1992, aunque diría que lo compré alrededor de 1993 y lo pinté en algún momento entre 1993 y 1995. Era (y es) una miniatura muy barroca, llena de detalles que me intimidaban mucho y, asumiendo que iba a requerir mucho esfuerzo, decidí dedicarle muchas horas.
Ese es el detalle que más recuerdo de esta miniatura (y de todas las experiencias pintando miniaturas en general): el tiempo que me llevó.


Como era impensable hacer otra cosa pinté a Teclis con los colores mostrados en libros y revistas.
En aquel momento los detalles eran un desafío, pero no menor que todos los diseños que tuve que dibujar sobre las ropas del mago: las runas, las llamas, las estrellas...
El pincel seco -la técnica reina en esa época- está por todas partes. En realidad no creo que sirviese para acelerar demasiado el trabajo porque, como era prácticamente total, había que ir con mucho cuidado para no manchar otras partes ya pintadas.


Donde más puede apreciarse este pincel seco es en la capa. Y es curioso, porque el degradado de color está hecho, pero está aplicado a pincel seco, en vez de hacerlo con el pincel tal cual.

Como con aquellos Guardias del Fénix, también he estado tentado muchas veces de repintar esta miniatura, pero no he tenido valor después de todas las horas que le eché.
Espero que os guste y os anime a subir también vuestras primeras miniaturas ;)

miércoles, julio 04, 2018

Reseña: Star Wars - From a certain point of view

Acepto que después de mis últimas reseñas se me pueda achacar cierto masoquismo por meterme en otro libro de Star Wars. En mi descargo diré que me atrajo de este libro su presentación como relatos cortos. En parte porque estoy profundizando en las características literarias de los relatos cortos y porque pensé "bueno, relatos cortos de Star Wars... podría ser entretenido".
Y me equivoqué. Al menos en gran parte.

From a certain point of view recoge un total de 34 relatos de varios autores. Sorprende encontrar mezclados a autores de reconocido prestigio (como Ken Liu), personalidades (como Gary Whitta y Will Wheaton) y un montón de escritores de "jovenes adultos" y todo ese tipo de libros.
La temática de este volumen está expresada en el título: relatos cortos sobre detallitos de la película (Episodio IV) y personajes secuandarios, muy secundarios o inventados y paralelos.

Sin hacer distinción entre autores y, en términos generales, si tuviese que usar una palabra para definir este libro sería anodino.
Como en el caso de la novela de Ahsoka la mayoría de los relatos aquí recogidos son prácticamente costumbristas: no aportan nada, no tienen acción, no tienen interés, no pasa nada. Es bastante lamentable, porque hay espacio para poder haber escrito cosas muy interesantes.

Una vez más no sé si la culpa del despropósito es la falta de calidad e ideas por parte de los autores, o una desastrosa dirección editorial.
De que el editor no está haciendo bien su trabajo hay alguna pista interesante en este libro. En uno de los relatos una mecánica está en los hangares de Yavin 4 durante el asalto a la Estrella de la Muerte; está rodeada de naves y lamenta cuan pocos pilotos quedan para pilotarlos. En otro relato un joven y entusiasta piloto querría haber participado en el asalto a la Estrella de la Muerte... pero resulta que no quedan naves. Mi conclusión: o el editor no ha preparado con los autores los argumentos, o no los ha leído después, o lo ha hecho pero no le ha importado en absoluto.



Evitaré ponerme aun más negativo y destacaré ahora los relatos que sí me han parecido de interés.

Laina, de Will Wheaton
El mejor relato con diferencia de todo el libro. Un monólogo interior de un mecánico de la Rebelión.
Si vas a leer este libro es porque conoces Star Wars. Conociendo Star Wars sabes cómo terminará la historia no contada en el relato.
Muy duro y con un punto de porno emocional. Pero muy bueno.

Whills, de Tom Angleberger
En el trasfondo externo a las películas (si es que eso puede entenderse) se supone que lo que vemos en los cines son extractos de las historias de los whills; una especie de cronistas estelares.
El relato es una conversación entre dos whills; uno de ellos "escribiendo" las películas y otro sacándole punta a todo.
Una hilarante sátira de los fans y de los guionistas.

Stories in the sand, de Griffin McElroy
El editor debería haberle pasado este relato a los demás autores y haberles dicho que hiciesen algo así.
Un jawa esconde en un rincón de su sandcrawler un droide astromecánico que ha encontrado y cuya memoria se resiste a borrar. El droide parece haber vivido maravillosas aventuras con las que el jawa solo puede soñar atrapado en Tatooine.

Of MSE and men, de Glen Weldon
El día a día de un droide ratón como testigo de la rutina y los chanchullos de algunos tripulantes de la Estrella de la Muerte. No es que suceda gran cosa, y el que transcriba el "código" interno del droide se hace tedioso, pero la idea es original.

Far too remote, de Jeffrey Brown
En realidad no es un relato si no una viñeta. Está bien.

The baptist, de Nnedi Okorafor
La historia del dianoga. El bicho que vive en el compactador de basura de la Estrella de la Muerte.
Se trata de un relato muy peculiar y al final va un poco demasiado allá, pero es original.

He intentado rescatar unos cuantos para poder destacar algo de este libro. Si no fuese tan generoso solo me quedaría con los dos que cito en primer lugar: Laina y Whills. No son solo los dos mejores relatos del libro, si no que son buenos relatos por méritos propios. Curiosamente diría que también son los dos relatos más cortos y, curiosamente, son antagónicos: uno de ellos es un dramón y otro tiene guasa y mala leche.
Con un punto de crueldad os diría que si encontráis este libro en una librería leáis estos dos relatos porque realmente merecen la pena. Por otro lado los autores de esta antología han renunciado a los derechos de los textos en favor de una organización benéfica. Así que la decisión es vuestra.