viernes, diciembre 30, 2005

Torneo Arkadia 2005

Los preparativos

Como todos los años, tras el día de Navidad se han realizado las jornadas de rol de Cruces o Jornadas Arkadia y, como todos los años, hemos tenido torneo de Warhammer.
Después de un par de años dejando la competición de Fantasy de lado para acudir al torneo de 40K con un voluntarioso aunque realmente poco efectivo ejército de la Guardia Imperial, decidí volver por los senderos de WHFB que abandoné cuando gané con Condes Vampiro la última vez que me presenté, hará unos tres o cuatro años.

Siempre que hay un campeonato de WHFB pienso en acudir con Marcenarios, para revindicarlos, después pienso en usar Condes Vampiros, para asegurarlo y termino llevando una lista inesperada, estúpida, o decidiéndome por quedarme en la cama.
Esta vez la cosa sería diferente; desde que ganara el campeonato de Games Workshop Bilbao con Elfos Silvanos hace años esta sería la primera vez que volvería a un torneo con mis Asrai.
Una decisión que tomé, como siempre, a última hora, así que me ví forzado a terminar de pintar los Jinetes de Kurnous que me faltaban y una unidad de Jinetes del Bosque en una semana. Contra toda expectativa lo conseguí.

Luego llegó el tema de la lista de ejército; me pasé horas mirando listas y tácticas en foros y foros de habla inglesa, porque con el cambio de libro de ejército me había quedado un poco desfasado, y terminé confeccionando una que no me habría gustado en un principio.

- Noble, estirpe de los cambiantes, arma a dos manos, Yelmo de la Cacería y Flecha Lluvia de Muerte
- Cantor de Árboles, general, nivel de magia 2, Pergamino de Dispersión x2
- Cantor de Árboles, nivel de magia 1, Pergamino de Dispersión x2
- Exploradores del Bosque x5
- Guardia del Bosque x10
- Jinetes del Bosque x5
- Dríades x5
- Jinetes de Kurnous x6 incluyendo Estandarte de Guerra
- Bailarines x7
- Hombre Árbol

Al final salió una lista MSU, podría decírse. Me ví obligado a prescindir de una de las dos unidades de arqueros que solía utilizar porque ya no resuelven tanto a pesar de sus reglas especiales y a 1.500 puntos hay que rascarlos de donde sea.
El cambio del Águila Gigante a Unidad Singular fue una auténtica faena y, si quería utilizar su factor disruptor debería prescindir del Hombre Árbol o de los Forestales. Pero con la mutilación de reglas de Dríades y Bailarines necesitaba algo con pegada y aguante en la lista, así que tocó incluir al Hombre Árbol y sacrificar Águila y Forestales.
Intenté suplir la ausencia disruptora del Águila incluyendo 5 Exploradores. No fueron un Águila pero la cosa se les dió bastante bien.

Los Jinetes del Bosque y los Jinetes de Kurnous eran novedades absolutas para mi porque, hasta este cambio de libro de ejército, me negaba a utilizar caballería porque soy tan raro que no podía a explicarme a mi mismo como podrían maniobrar bien dentro del bosque de Athel Loren (cualquiera que vaya de paseo a un bosque verá que está lleno de zarzas y maleza, no es un paisaje ideal de una película Disney, y no es el habitat para un caballo).

En el tema de personajes es donde más vuelta le dí. Quería meter la Flecha Lluvia de Muerte como fuese porque, aunque tal vez tengamos mejores objetos actualmente, siempre me ha gustado.
Me gustaba la idea de incluir un noble Jinete de Kurnous con la Lanza del Crepúsculo para dar gran pegada a la unidad pero, en ese caso, tendría que darle la flecha a un mago y prescindir de sus pergaminos y, en un torneo, siempre hay que llevar cuatro. Os dirán mil tontás pero, la capacidad de impedir que el enemigo lance magia hasta las fases finales de la batalla, cuando ya habreis podido cazar a sus magos, es muy importante. Si os toca una de esas horribles listas de Tzeentch con su repelente mantra "fuego rojo, fuego verde, fuego azul, fuego verde..." ya ni os cuento.
Al final, después de ver diversos comentarios en http://www.asrai.org me decidí por algo totalmente innovador: un noble de la estirpe de los cambiantes con arma a dos manos, Yelmo de la Cacería y Flecha lluvia de muerte.


El torneo

Así llegó el día del torneo y allá nos juntamos un montón de frikis. Un total de 15 participantes. Sería un sistema clasificatorio al más puro torneo al estilo Dragon Ball con un pequeño apaño para solucionar el hecho de ser impares.

Primera Ronda
Tras varios meses entregado casi por completo a DBA había olvidado muchos de
talles de las reglas, así que me llevé una chuleta. Fue una suerte que en ese primer choque me tocase a suerte un chaval bastante majete que me fue refrescando la memoria.
Un Skaven de unos 14 años con una lista equilibrada (nada de tropecientos Jezzails). Un par de unidades de Guerros del Clan, Alimañas, Esclavos y Monjes de Plaga, un par de amerratadoras, Corredores de Alcantarillas, Escavadores, un caudillo, dos ingenieros y una unidad de Tripasduras como singular mercenaria.

Me ví realmente mal en esta primera partida, las amerratadoras (como los Hellblasters) hacen muchísimo daño a los Silvanos y los ejércitos tipo horda son un problema para mis chicos de verde.
Me vi forzado a reconsiderar mi despliegue y a hacer varios movimientos de retirada cuando la cosa se empezó a poner fea de verdad, sobre todo después de que derribase el Hombre Árbol.
Los Jinetes de Kurnous fueron cargados por el frente por una unidad de Guerreros del Clan y por tres Cavadores por la retaguardia -se mascaba el desastre- pero aguantaron ese turno inesperadamente y en mi turno fueron socorridos por el noble cambiante; 5 ataques, una HA de 7 y fuerza 6 a la carga... una pequeña m
áquina de matar que empezó a caerme muy bien.

Al terminar el sexto turno yo no veía las cosas muy bien pero, no contaba con lo difícil que es de arrancar puntos a un ejército MSU. Era la primera vez que usaba uno y no estaba nada mal: un balance de 1195 puntos a favor y 870 en contra.
Felicité al joven general por una partida que me había hecho sudar y le aseguré que merecía seguir adelante en el torneo. La suerte hizo un guiño a mi deseo porque entró en repesca.

Cuartos de Final

Los cuartos me enfrentaron a un viejo conocido de torneos de WH40k que se presentaba con una listade Altos Elfos que, en mi posición de general Asur, nunca utilizarí
a.Un mago, dos personajes incluídos en dos grandes unidades (Lanceros y Maestros de la Espada), un carro, 8 Yelmos Plateados y los 2 Lanzavirotes de rigor. Esta si se presentaba fácil.
Sobre todo después de que equivocase el despliegue de sus Yelmos colocándolos en el flanco que yo había rechazado, tras un par de bosques y unas grandes ruinas... cuando pudieron llegar la batalla ya estaba decidida y sufrieron una carga conjunta.
Lo primero fue eliminar el carro e ir a la caza de los Lanzavirotes y el mago. Para ello me ví obligado a sacrificar los Jinetes del Bosque pero los de Kurnous, sufriendo un 50%
de bajas finiquitaron el trabajo.
Después fué fácil lidiar con dos bloques grandes y poco maniobrables que terminaron de infantería que cometieron la locura de internarse en el bosque.
Solo tocó esperar a que los Yelmos llegaran, cruzando a lo loco con el estandarte de Ellyrion y quedando a merced de los Jinetes de Kurnous y el Hombre Árbol.
Un total más relajado de 1030 puntos a favor y 444 en contra. El general Asur se lamentó de haber cometido varios errores, especialmente el mal despliegue de los Yelmos, que no hicieron nada en la batalla. Espero que reconsidere esa lista.

Semifinal
El horror.

Si no quería enfrentarme a ejércitos tipo horda aquí tenía mi cruz: un ejército 100% goblin.
El general piel verde venía de derrotar a mi amiguete Joey y sus imperiales. Joey no juega mal pero, cuando algo sale realmente mal en la batalla, le pega el siroco y empieza a cargar con todo y a hacer locuras, así que mordió el polvo con los goblinoides.
No prometía ninguna diversión, sobre todo después de lo tiquismiquis que había sido el pielverde en esa partida donde mareó al bueno de Joey.
Tres grandes unidades de goblins con fánáticos (claro), una unidad de arqueros, tres unidades de jinetes de lobo, cuatro o cinco carros de lobos, tres magos, un héroe y una unidad de tripasduras como mercenarios.

Las otras dos partidas habían sido relajadas. No había tenido problema en dejar a mis rivales corregir movimientos o realizar todas esas fases de magia que se olvidan con el fragor de la batalla.
Esto sería diferente. Seguro que conoceis a eso jugadores que no cesan de repetir "a ver, mideme otra vez eso", "dejame consultarlo en el manual", "esto es como yo lo dig
o" y, su favorita "¡árbitro!". Un infierno a fuego lento, vamos.

Como el tío se puso en plan perrote entré en sus términos haciéndome irritante. Los primeros turnos se desató una lluvia de flechas y magia donde sus jinetes de lobos y casi todos sus carros mordieron el polvo a cambio de mis arqueros y exploradores. Ahí resolví ser lo más perrote posible y echar mano del catenaccio y encerrarme en el bosque (jijijiji) al más puro estilo "If you want me come and claim me". El pielverde se mostró renuente hasta que en los últimos turnos, se dio cuenta de que el bosque estaba en el medio del campo de batalla y que no tenía problema en ocupar tres de los cuadrantes en el último turno.

Llegaron las prisas y se incrementaron tensión y hostilidades. Todo al centímetro, el juez totalmente mareado y el sacrificio de el último de sus carros para que un fanático llegara al cuadrante que ocupaban mis elfos sin oposición. No quedo muy claro esto, tanto que un personaje pueda impedir la marcha de una unidad y que un fanático pueda negar un cuadrante, pero el caso es que cedí a todas sus pataletas y aun así perdió.
Por supuesto hizo venir al árbitro que se vió con la cinta métrica en la mano midiendo los cuadrantes bajo las demandas de "¡al centímetro, al centímetro!". La resolución del árbitro no pudo ser más hilarante "Pues si, el Silvano ocupa por un centímetro y medio".

Era difícil reprimir mi risilla "jijijiji ^^".
El goblin declaró que era la partida más desagradable que había jugado "Esos p***s Silvanos utilizando su p*** bosque" Claro, y ese Imperio utilizando sus cañones, esos Bretonianos utilizando su caballería, esos Altos Elfos y sus lanzavirotes, desde luego... ¬¬
Total 360 puntos a favor 310 puntos en contra. Moraleja: siempre hay alguien más perro que tú.
Cuando me fuí aun seguía discutiéndole al árbitro a todo volumen.

Final

Contra Bretonia.

El jugador que había derrotado a Txus, mi otro amiguete, en la primera ronda. Posiblemente la alocada idea de Txus y su unidad de 12 Forestales tenía algo que ver con el desastre silvano.

Un tipo muy majete. Todo un alivio después de la horrible final. Se podía hablar con él, usaba un volumen de voz bajo, jugaba con claridad, usaba una lista equilibrada... un buen ejemplo de lo que debería ser un bretoniano.

La lista me sorprendió: tres unidades de 9 Caballeros del Reino, una unidad de 9 Griales, una unidad de 3 pegasos, portaestandarte y hechicera de nivel 1 como general(a) del ejército. Sacrificar personajes y magia para meter más tropa... algo que no suele verse a menudo.

El campo de batalla no le ayudaba demasiado. Un bosque, mi bosque propio, una colinaen el flanco derecho a la altura de la mitad del tablero, una par de casitas y los tipicos dos peñascos.
La noche anterior me la había pasado consultando http://www.asrai.org mirando como derrotar a Bretonia. Era más fácil de lo que parecía: unidades poco maniobrables con flancos enormes.
El único problema eran los Pegasos. Posiblemente la mejor unidad voladora del juego y capaz de eliminar mi principal ventaja: mi movilidad y mi poder disruptor.
Consideré a los Pegasos como objetivo principal, a la unidad de caballería más cercana objetivo secundario y al resto objetivos de oportunidad, intentando pasar de los Griales tanto como pudiera.

No se le dió muy bien la cosa, porque la Flecha Lluvia de Muerte hizo lo suyo dejando un único pegaso que fue eliminado poco después de una desesperada carga contra las Dríades.
Los Jinetes del Bosque y los de Kurnous movieron con endiablada velocidad rodeando a una unidad de Caballeros del Reino que unos Exploradores habían dejado empantanada cerca de un bosque sin posibilidad de marchar y acabaron eliminando esa y otra de las unidades de Caballeros del Reino después de varias escaramuzas que llegaron hasta el último turno.
El Hombre Árbol, las Dríades y el noble cambiante hicieron lo propio con la restante.
Solo quedó la unidad de Griales, muy mermada, que había barrido a mis arqueros.

Una partida sencilla, relajada, con un oponente muy agradable, sin ninguna discusión y en la que los dos aprendimos mucho.
Total 1600 puntos a favor y 350 puntos en contra.


Conclusión

Soprendió no encontrar más que un par de ejercitos del Caos con los que no me crucé y la total ausencia de No Muertos (algo habitual en cualquier torneo que se precie) y hasta tres jugadores que usaban Tripas Duras mercenarios.
El buen rollito se respiraba en todas las mesas, con la excepción de las que iba ocupando el pielverde que me tocó en semifinal (no quiero ni imaginarme el suplicio chino que habría sido cruzarse con él en la final) y que había sido el ganador de todas las ediciones de las Arkadia desde que dejé de presentarme al torneo de Fantasy por el de 40K.
Hace tiempo que decidí que los conceptos "juego" y "diversión" eran inseparables para mi, un motivo por el que dejé de jugar contra cierto personaje local, y, sinceramente, uno disfruta el doble del hobby.
Desde luego no compensa nada jugar contra gente intransigente que no deja de discutir a cada movimiento, listas culoduras, montones de hechizos... así que, salvo esa excepción, el torneo fue realmente estupendo a nivel humano y estaría encantado de repetir con todos ellos (menos uno ^^).
Tal vez compense más jugar con Joey y sus astutas (y luego enloquecidas) estrategias con el que siempre te ríes y pasas un rato estupendo o con cualquiera de los otros participantes, con los que aprendí y disfruté que llegar a campeonatos oficiales con jugadores fantaticos y la palabra "¡árbitro!" siempre en la boca (aunque de todo habrá, como en botica).

En fin, muchas emoticones sonrientes y no triste. Ya veremos si vuelvo a revalidar el título, a no ser que tengamos torneo de DBA, claro.
Ahora solo toca decidir en que frikeza gastar el dinero del premio... justo ahora que solo me quedaban por pintar 6 miniaturas. Que dura es la vida del friki.

domingo, diciembre 18, 2005

Aníbal


Hace unos días terminé de leer Aníbal, de Gisbert Haefs.
Lo cierto es que fue una suerte que apareciese en la colección de novela histórica de El Pais por unos 3 eurillos, ya que la edición en pastas duras estaba en las librerías por 30 eurazos. Eso hace que uno se plantee muchas preguntas.

Ha sido un libro interesante y bien escrito, donde las peripecias de la familia Barca nos son narradas por un banquero de origen heleno amigo de los bárcidas.
Me ha gustado especialmente la manera en que ha sabido mantener la intriga en una obra cuyo final es conocido por todos, pero por momentos parecía que la situación podía darse la vuelta y terminar de un modo diferente. Solo por eso ya merece una recomendación.

Al terminar la lectura me dió por mirar críticas y encontré una mala en Bibliópolis.
El sujeto que firma la reseña se queja de que no se ha tratado a Aníbal con suficente profundidad, que el narrador tiene demasiado protagonismo y que se presta poca atención a la primera Guerra Púnica.
Qué mal me cae esta gente. Señores, esto es novela histórica; si se quiere un análisis permenorizado de lo que lleva en la mochila hasta el último scutarii ¿por qué no recurre a Polibio y deja de parecer un, por qué no decírlo, tocapelotas?, si se quiere un nivel literario altísimo recurra usted a Shakespeare. Francamente, podrían haber hecho la misma crítica a Trafalgar, de Galdós, y quedarse tan anchos.
Desde luego esta gente debería dedicarse a ir de picnic con Harold Bloom -ese tipo que tanto complejo de inferioridad les causa- y dejar de comparar Otelo con libros de cocina o la serie de Dragonlance.

Lo único reprochable es que demoniza en exceso a los romanos. La acusación es que los romanos ansiaban conquistar y los cartagineses solo territorios con los que comerciar. Ante la cuestión de la dominación púnica en Iberia se excusa en que es una zona que no tienen más remedio que ocupar para estabilizar el equilibrio de poderes en el Mediterráneo occidental. Es algo así como ponerse a determinar quien era el "malo", si Antíoco el Grande o Ptlomeo V, aunque lo soluciona perfilando al seleucida como un poco tonto pero buen chico. De todos modos si que refleja bien la "locura helénica" y las interminables guerras de los diádocos.

Una novela recomendable que le hace que uno se cuestione muchos "what if" y que ha sido la causante de que, durante su lectura, me ponga a coleccionar y pintar dos ejércitos para DBA: cartagineses tardíos y romanos políbios (aunque he terminado expandiendo los romanos para poder jugar con un ejército de cualquier época).

Durante la lectura de la obra resulta interesante ir dejándose impregnar de "mediterraneidad", para lo cual es de gran ayuda que nos pongamos una banda sonora adecuada (no, Serrat no, por mucho que nos guste la canción en cuestión), para lo cual me permito recomendar a Savina Yannatou y su discazo Songs of the Mediterranean, que es capaz de proporcionarnos una canción para cada uno de los lugares que visitan los protagonistas de esta epopeya.

En conclusión, un relato lleno de tristeza que no dejará indiferente a ningún aficionado (y no digo profesional, pero también teneis a Polibio) a la historia, una excusa para escuchar un poco de música mediterránea (ahora mismo se me ocurren Azam Alí, Elefteria Arvanitaki, Alkistis Prosoptalkis o Elena Ledda) y un trampolín perfecto para zambullirse en DBA, claro.

lunes, diciembre 05, 2005

Los frikis se van de marcha


Este sábado ha tocado salir "de fiesta".
Hace meses que no salgo por la zona de marcha local y el motivo esta vez ha sido, una vez más, intentar liar a un friki con una amiga de mi novia.
Como era de esperar ha sido un fracaso total (otra vez).
Podríamos entrar aquí a discutir por qué esa falta de garra de los frikis entre los miembros del bello sexo, pero eso daría para mucho y hoy me toca hablar de bares.

Odio los bares (si, parece que este va a ser uno de esos monólogos sobre cosas que odio).
En primer lugar está la música. La tenemos, principalmente, en tres variantes:
a) Chundachunda, o techno o como quieran llamarla. Tal vez mereciese incluso un artículo propio, pero mis pensamientos se pueden sinsetizar en que ni siquiera la considero música y qué es una agresión sonora abominable.
b) Pachangueo. Englobando a los últimos triunfitos, el pelanas de turno haciendo apología de la droga, la jamona recurrente y de efímera vida musical y la última aberración: el reguetton. A cada cual peor.
c) Música ratonera. Este término -que plagio a mi padre a falta de uno mejor para definirlo- se aplica a toda aquella música que, francamente, suena mal. Referido a todos aquellos grupos que hacen lo que ellos llaman "rock de protesta", "radikal" (con K porque son así de malotes) y similares. Algunos también hacen apología de la droga porque queda así como pendenciero y atrevido. Guitarras maltratadas, baterías aporreadas sin orden ni concierto... ese tipo de cosas pero, por encima de todo, un "cantante" con una voz ronca y chillona (si acaso esto es posible) que entiende que cantar es gritar y al que, por supuesto, no se le entiende nada (esto a lo mejor no es tan malo).

Ayer estaba el tipo del bar donde fuimos a parar pinchando su musiquilla en un ordenador usando el Winamp.
Y allí estaba yo, escuchando la música de los tipos b) y c) que nos ponía un sujeto al que, claramente, su vestimenta definía como perteneciente a los fans de la música del grupo c).
Ahí se planteo una de mis preguntas recurrentes en esos momentos, "¿qué demonios hago yo aquí escuchando como este individuo ofende mis oídos con Marea (o lo que demonios sea esto que está atronándome) cuando podría ir a mi casa, encender mi ordenador y escuchar, qué se yo, Dead Can Dance, Loreena McKennitt o Savina Yannatou?"
Pero, nada, había que aguantar y asumir que no se hizo la miel para el hocico del burro y que la Yannatou no ha sabido hacer que la música griega triunfe entre los adolescentes.

Dentro del problema de la música hórrida que hemos de sufrir no es menos importante el tema del volumen. Brutal. Tienes que gritarle en la oreja al tipo de al lado para que pueda entenderte tres de cada cinco palabras.
No debe ser mala idea comercial, no puedes hablar, te mueres de calor (porque parece que todos los bares ponen su aire acondicionado en el nivel "Tropical") y ¿qué puedes hacer si no beber?.
Afortunadamente soy abstemio y el asunto de las bebidas a precios de caviar poco más que me la pela, que diría el castizo.


Una música nauseabunda, un ambiente propio de una patera, precios que harían parecer hermanitas de la caridad a GW... ¿podría ser peor?
Si. Todo se puede empeorar.
Y para eso tenemos el factor humano. Críos de doce años actuando como pequeños cretinos, crías borrachas decorando las esquinas con coloristas secreciones corporales y el makinero ibérico.
¿Qué puedo decir de esa gente? Su sola visión le hace a uno perderse en pensamientos como aquella canción de Krahe...

"Es un asunto muy delicado
el de la pena capital
porque además del condenado
juega el gusto de cada cual
empalamiento, lapidamiento, inyección,
crucifixión, desuello, descuartizamiento,
todas son dignas de admiración.
Pero dejadme, ¡ay!
que yo prefiera,
¡La hoguera!, ¡La hoguera!, ¡la hoguera!
la hoguera tiene... que sé yo,
Que solo lo tiene la hoguera."

¿Merece esta gentuza un artículo propio? Desde luego que sí.
¿Ahora? No, ahora no. Son las tantas y me apetece volver con Aníbal, de Gisbert Haefs
uhmmm... yo con mi elefante y una calle llena de makineros... dulces sueños, niños.