viernes, marzo 25, 2011

Atlántida, de Javier Negrete

Aunque tenía ganas de ponerme con este libro, no ha sido hasta hace unas semanas que he podido sumergirme en su lectura. Ha sido una experiencia positiva, como no podía ser de otra forma, viniendo de la pluma de Javier Negrete.


Atlántida es un divertimento, una historia ligera, alejada de las novelas históricas (Salamina) o de divulgación (La Gran Aventura de los Griegos) a las que Negrete nos ha tenido acostumbrados estos años. Si tuviésemos que clasificarla podríamos definirla como un thriller apocalíptico ambientado en un futuro cercano. El planteamiento de la novela es ¿qué pasaría si todos los volcanes del mundo entrasen en erupción a la vez?

Partiendo de esta premisa los vendedores de bestsellers internacionales perpetrarían los bodrios literarios habituales, pero el talento de Negrete pone ante el lector una aventura brillante, un trepidante ritmo contrarreloj que engancha y apasiona desde la primera página.
Atlántida mezcla con gran acierto ciencia, historia y mitología conformando una obra no solo divertida, si no también didáctica. Negrete, profesor de griego y apasionado de la vulcanología, logra ser didáctico en una novela de aventuras; al terminar el libro lo habremos disfrutado intensamente, y descubriremos que hemos aprendido muchas cosas sobre los minoicos, los volcanes o los mitos griegos originales.

Además de las numerosas virtudes de Atlántida apreciables para el gran público hay algunos detalles que solo podremos disfrutar nosotros. Y con "nosotros" me refiero al público friki o al fandom. Porque Javier Negrete es uno de los nuestros. La novela está cuajada de referencias a la cultura friki; son numerosas las alusiones a Star Wars, Star Trek o El Señor de los Anillos; la mascota del protagonista es un perrete llamado Frodo, y uno de sus mejores amigos es un marvel zombie jugador de rol. Además -según he leído en algunos comentarios en internet- uno de los personajes clave guarda curiosas similitudes con Gandalf o con los jedi. Todo esto sin entrar a describir una suerte de poder mental denominado El Habla que, si bien recuerda a un truco mental jedi (estos no son los droides que estáis buscando), algunos lectores asocian más bien a la habilidad de control telepático o sutil influencia de Sauron cuando se hacía llamar Annatar.

Atlántida es, en conclusión, una novela ligera, aunque no por ello carente de brillantez. Un divertimento de calidad que cumple muy satisfactoriamente su cometido. Javier Negrete sigue demostrando que es uno de los más grandes (si no el más) autores españoles contemporáneos. Y, si no estamos hablando de una celebridad literaria a nivel internacional, puede que tan solo sea porque no tiene un nombre anglosajón.

Me gustaría contar alguna otra cosilla, pero no quiero caer en los spoilers. Diré unicamente una cosa más: solo por la escena final ya merece la pena la lectura de este libro. La forma en la que Negrete hila, une y destila los mitos es verdaderamente espectacular, y el momento cumbre de Atlas -una revisitación del mito absolutamente espectacular- es verdaderamente escalofriante.

jueves, marzo 10, 2011

Harald el Vikingo


Tras mucho esfuerzo acabo de terminar esta novela, publicada hace pocos meses por La Esfera de los Libros a un precio de 23,90 €

Decepción es la palabra que con más prontitud se me ocurre para referirme a ella.
Con un protagonista verdaderamente legendario, una biografía absolutamente emocionante, unas aventuras épicas... el autor insiste en relatar las innumerables correrías de alcoba de tan insigne noruego. Y es que, en la mayor parte de la extensión del libro, uno tiene la impresión de estar ante una novela romántica en lugar de una novela histórica.
Entiendo que introducir una pincelada romántica no está de más, y que alguna escena subida de tono da color y ayuda a vender, pero el porcentaje de estos ingredientes en la novela roza lo delirante. Y es que el bueno de Harald es un dandy. Un nordic lover que va partiendo la pana allá por donde va. No se limita a solazarse en cada puerto que toca, si no que se ve impelido por la necesidad de seducir a la esposa o a la hija del gobernante local... todas ellas de arrebatadora belleza. Sí, el lector se ve atrapado por interminables descripciones de la anatomía de estas señoritas, absolutamente deseables y, además, inteligentes y cultas cual catedráticas. Las escenas de admiración y de sexo se hacen infumables, tan solo aliñadas por la perplejidad que supondrá para el lector el obvio fetichismo del pie de nuestro amigo vikingo, extraña filia que sospecho no sería muy habitual en su época.

Y es que esa sensación de "fuera de época" es también muy frecuente en la novela. En las primeras páginas tenemos el primer ejemplo con una batalla naval entre noruegos y daneses donde el fuego griego es utilizado con una profusión anonadante. Páginas más tarde Harald recorre en carruaje una Italia de aspecto sorprendentemente renacentista en mitad del siglo XI.
Todo ello sazonado con expresiones y referencias que difícilmente estarían al alcance de los habitantes de esa época a pesar de lo ilustrados que pudieran ser.

Porque resulta que Harald es cultísimo. Debía tener el equivalente vikingo a un master en la universidad de Trondheim, porque el muchacho sale ya de casa con un bagaje cultural alucinante, se empapa de todos los conocimientos de los lugares que pisa y aprende idiomas a la velocidad de un futbolista balcánico. Algo que le viene estupendamente para cortejar a la arrebatadora señorita de turno y discutir de ella de transcendentales temas sobre lo humano y lo divino; ya que ellas tienen también un nivel cultural que solo es comparable a su desbordante belleza.

Todo muy almibarado, muy rosa, muy Jane Austen meets the Early Medieval Age, en mitad de unos siglos que deberían ser sucios, brutales y despiadados.
Uno de los mejores personajes históricos desaprovechado en un libro que, sin duda, será apreciado por los aficionados a la literatura romántica.

martes, marzo 08, 2011

¡Subbuteo!

¿Recuerdas el Subbuteo? ¡Ha vuelto! ¡En forma de Total Soccer!
Pues sí, con algo así me encontré cuando, dando una vuelta por el centro comercial antes conocido como Pryca, me topé con una enorme caja en la sección de ofertas.
Entre un montón de juguetes random y una montaña de productos de Bob Esponja apareció una gran caja que me recordó al Subbuteo y con un sugerente precio de 10 euros. No lo dudé un instante y ¡a la saca!

Una vez en casa me puse a investigar sobre el asunto. En primer lugar pensé que Total Soccer sería un producto parecido al Subbuteo; parecido, pero no una copia (como el Pato Monald o Ricky Mouse). Pero no, es algo oficial.
La historia, por lo que pude leer en internet, es bastante larga, pero resumiendo un poco vendría a ser algo así; el Subbuteo original fue inventado en Liverpool, UK, en 1929. Aquel Subbuteo primigenio se llamaba New Footy. En 1947 se crea Subbuteo Sport Games, empresa que modernizaría New Footy creando las primeras miniaturas de plástico (los jugadores originales de New Footy eran de cartón). El juego fue evolucionando con los años, viviendo sus momentos de apogeo y un lento declive. Como casi todos los juegos de mesa populares Subbureo acabó siendo comprado por Hasbro (como Magic: The Gathering o D&D :)) que lo lanzaría de una forma más intensiva, aunque finalmente los tiempos del Subbuteo fueron pasando y acabó siendo descatalogado.


Pero sucedió que, en el momento de la compra por parte de Hasbro, el distribuidor de Subbuteo en Italia se quedó vendido, ya que Hasbro se ocuparía del juego en suelo itálico desde su central europea. Este distribuidor, en lugar de rendirse, decidió acudir a China en busca de una factoría y se lanzó a vender su propia versión de Subbuteo en forma de marca blanca. Como era de esperar la cosa llegó a juicio, pero nuestro inefable italiano salió victorioso. Al parecer Subbuteo no es más que una marca que fabrica material para New Footy o, como se le denomina de forma general actualmente, "fútbol de mesa".
El caso es que el antiguo distribuidor italiano de Subbuteo mantenía una relación estrecha y activa con la comunidad de jugadores italianos, y estos decidieron aceptar cualquier miniatura como oficial siempre que cumpliese con unas características predeterminadas (básicamente escala, y tamaño y forma de las peanas). Esta decisión fue también adoptada por la federación internacional de fútbol de mesa (que, al parecer, arrastraban algún tipo de conflicto con Subbuteo en UK desde hacía un tiempo) y el mundillo de este juego se liberalizó.
Esta es una historia muy resumida, si os interesa saber más de todo este asunto y ver un montón de curiosidades y fotos de la evolución de las miniaturas desde los años 40 hasta la actualidad, echad un vistazo a la página de Subbuteo de Peter Upton. Allí me informé de todo esto, y la verdad es que resulta muy interesante.

El caso es que ya en casa, con la caja Madrid vs Milan en mis manos, decidí hacerme con al menos un equipo más para dar variedad. Más concretamente con el Barça para poder jugar el clásico de la liga española. Una rápida búsqueda en eBay me llevó a encontrarlo por poco más de 10 euros. El juego en sí me costó 10 euros, pero por lo visto era una gran oferta, ya que su pvp ronda los 30 euros.
Las miniaturas están bastante bien. Obviamente no son nada sobresalientes para un aficionado a los wargames, pero son dignas y el prepintado es bastante aceptable (llevan los logos de los patrocinadores y los escudos de los clubs, que supongo que serán alguna suerte de calca industrial). Los jugadores van montados sobre unas bases circulares planas en el lugar de contacto con la superficie de juego -en vez de la semiesfera clásica-, que les da bastante estabilidad.
La caja incluye también un sencillísimo manual de juego, dos porterías, un balón y una miniatura de portero saliente para que nuestro portero tenga la posibilidad de salir a vivir aventuras con el balón a los pies. Además, claro, del tapete de juego, que me llamó la atención por su buen aspecto.

Hace unos días lo probamos finalmente y el resultado fue trepidante. No me emocionaba tanto con un juego desde que probé Cash-a-Catch. El juego tiene bastante más miga táctica de lo que podría parecer a simple vista, añadiendo también la emoción física de depender en gran medida de la habilidad de cada uno.
Nos divertimos muchísimo. Tanto que uno no puede evitar ver el mundo de los juegos desde cierta perspectiva; pensar, por ejemplo, en los juegos del Imperio Maligno que dan muchos sinsabores y una ínfima diversión... todo ello a un precio insultante, cuando aquí dos personas se lo están pasando genial por 10 euros.

Las fotos de esta entrada pertenecen al blog Lex Friki Malacitana (estoy muy perezoso para ponerme con la cámara, sorry).
Si queréis echar un vistazo a las reglas y ver como es todo esto en movimiento podéis ver al presidente de la Asociación Española de Jugadores de Fútbol de Mesa, que ha subido un par de vídeos a Youtube explicando todos los entresijos del juego.