jueves, marzo 10, 2011

Harald el Vikingo


Tras mucho esfuerzo acabo de terminar esta novela, publicada hace pocos meses por La Esfera de los Libros a un precio de 23,90 €

Decepción es la palabra que con más prontitud se me ocurre para referirme a ella.
Con un protagonista verdaderamente legendario, una biografía absolutamente emocionante, unas aventuras épicas... el autor insiste en relatar las innumerables correrías de alcoba de tan insigne noruego. Y es que, en la mayor parte de la extensión del libro, uno tiene la impresión de estar ante una novela romántica en lugar de una novela histórica.
Entiendo que introducir una pincelada romántica no está de más, y que alguna escena subida de tono da color y ayuda a vender, pero el porcentaje de estos ingredientes en la novela roza lo delirante. Y es que el bueno de Harald es un dandy. Un nordic lover que va partiendo la pana allá por donde va. No se limita a solazarse en cada puerto que toca, si no que se ve impelido por la necesidad de seducir a la esposa o a la hija del gobernante local... todas ellas de arrebatadora belleza. Sí, el lector se ve atrapado por interminables descripciones de la anatomía de estas señoritas, absolutamente deseables y, además, inteligentes y cultas cual catedráticas. Las escenas de admiración y de sexo se hacen infumables, tan solo aliñadas por la perplejidad que supondrá para el lector el obvio fetichismo del pie de nuestro amigo vikingo, extraña filia que sospecho no sería muy habitual en su época.

Y es que esa sensación de "fuera de época" es también muy frecuente en la novela. En las primeras páginas tenemos el primer ejemplo con una batalla naval entre noruegos y daneses donde el fuego griego es utilizado con una profusión anonadante. Páginas más tarde Harald recorre en carruaje una Italia de aspecto sorprendentemente renacentista en mitad del siglo XI.
Todo ello sazonado con expresiones y referencias que difícilmente estarían al alcance de los habitantes de esa época a pesar de lo ilustrados que pudieran ser.

Porque resulta que Harald es cultísimo. Debía tener el equivalente vikingo a un master en la universidad de Trondheim, porque el muchacho sale ya de casa con un bagaje cultural alucinante, se empapa de todos los conocimientos de los lugares que pisa y aprende idiomas a la velocidad de un futbolista balcánico. Algo que le viene estupendamente para cortejar a la arrebatadora señorita de turno y discutir de ella de transcendentales temas sobre lo humano y lo divino; ya que ellas tienen también un nivel cultural que solo es comparable a su desbordante belleza.

Todo muy almibarado, muy rosa, muy Jane Austen meets the Early Medieval Age, en mitad de unos siglos que deberían ser sucios, brutales y despiadados.
Uno de los mejores personajes históricos desaprovechado en un libro que, sin duda, será apreciado por los aficionados a la literatura romántica.

6 comentarios:

  1. xDD

    Me he reído un rato, aunque no me leí la novela, me imagino que debe ser algo parecido a leerse alguna del Dan Brown, un WTF? continuo xD

    Vamos, que mejor nos ahorramos los lerus :P

    Un saludo!

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  2. Sí, los WTF?! han sido continuos ^^

    Aun discuto conmigo mismo por qué me la terminé.

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  3. Anónimo11:29 a. m.

    La novela histórica es un género que me da repeluses...

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  4. Cuestión de gustos y cuestión de autores.
    Dumas, Walter Scott, Victor Hugo, Tolstói, Flaubert, Pérez Galdós, Mika Waltari, Robert Graves... son autores de novela histórica y dudo que a nadie con criterio le den repelús ;)

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  5. Las crónicas del rey del invierno de Bernard Cornwell, sobre el rey arturo pero desde una perspectiva histórica, son de lo mejor que he leido en años.

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  6. Después del hype inicial le saque algunas puntas pero, sí, de lo mejor que he leído en años yo también ;)

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