miércoles, febrero 12, 2020

Nemus: La Hidra y el Mago II

Xoso nos trae la segunda entrega de las Cartas desde Nemus. Después de tanto tiempo volvemos a tener noticias -en forma epistolar- de nuestra aventurera/historiadora/arqueóloga favorita.

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FUEGO BRUJO. Focus magus, Focus maleficus, Focus dæmoniacus. Dícese de un fuego antinatural, obscuro y maligno, que no puede ser apagado por el agua u otros medios convencionales. Sus siniestras llamas consumen todo cuanto encuentran a su paso, alcanzando temperaturas capaces de derretir roca sólida. No ocurre en el mundo de forma espontánea y/o natural; supuestamente se requiere gran poder mágico para invocarlo, y más aún para controlarlo. No hay registros de existencia probada, aunque es mencionado en documentos muy antiguos. También conocido como “necrofuego”, “fuego negro”, “fuego demoníaco” y “fuego infernal”.

Clarus P. Albus et alii, Superbum Glossarium Mundi.

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Villa de Suméstica, a tres días de las calendas de Brumario.

Muy estimado amigo:

El tiempo ha empeorado antes de lo previsto así que imagino que mis deseos de la misiva anterior no se han cumplido.

Llegué a Suméstica hace dos noches. Lo primero que hice fue buscar la posada más cara de la villa (“La Ninfa Acogedora”) y alquilar su mejor habitación. Me pasé el día siguiente aquí encerrada, correspondiendo con el castillo, tratando de poner en orden todas mis notas y lidiando con un catarro de mil demonios. Ahora ya me encuentro mejor y escribo esta carta antes de echarme a dormir. Mañana será un día importante, tengo audiencia con el Conde y también espero recibir noticias de un asunto delicado.

La decisión de no continuar por la calzada imperial y desviarme por sendas menores me ha supuesto casi tres semanas de frío, lluvia, barro y hosca hospitalidad rural. Pero no me arrepiento. Tampoco quisiera cargar mucho las tintas contra los lugareños; corren tiempos difíciles y es comprensible que desconfíen de los forasteros.

El cazador que contraté como guía resultó un compañero de viaje poco dicharachero, lo cual compensó sobradamente con sus habilidades de rastreo y su profundo conocimiento de la región. Alcanzamos el lugar de interés tras seis largos días de marcha por caminos irregulares y campo a través. Habíamos avanzado con precaución, pues según mi lazarillo los bosques y las sendas rústicas se vuelven peligrosos en esta época del año: desertores, bandidos, saqueadores orcos, tribus de trasgos imprevisibles, temibles bestias que acechan en la espesura, pandillas de mozalbetes que desvalijan a honrados mercaderes, etc. Y así permanece la cosa hasta que los señores de los castillos organizan las grandes batidas de caza con la llegada de la primavera. Nada de aquello parecía amedrentar al cazador, hasta que empezamos a acercarnos a nuestro destino y oscuros miedos supersticiosos comenzaron a hacer mella en su ánimo; los habitantes de esta tierra han crecido escuchando historias sobre el pavoroso hechicero que carbonizó medio bosque en una terrible noche de brujería impía.

Finalmente llegamos a una cañada cubierta por una mullida capa de helechos, que a simple vista no llamaba mucho la atención. Sin embargo, tras limpiar un poco la vegetación, no tardaron en surgir indicios interesantes. Encontré antiguas rocas con marcas espeluznantes, como si alguna fuente de calor extremo las hubiese derretido parcialmente. Usé mi pequeña pala para cavar algunos pequeños hoyos aquí y allá, ante los inquietos ojos del cazador. Tras ponerme perdida de barro y secar el sudor de mi frente unas cuantas veces, pude dar con un sustrato blando de tierra carbonizada. Todavía apestaba al inconfundible hedor del fuego brujo, más de un siglo después.

Guardé una muestra de aquella tierra quemada en un saquito de cuero. Según lo convenido, el cazador me acompañó durante dos días más hasta llegar a la aldea que marca la frontera entre los condados. Le pagué el resto de su minuta y añadí un par de sestercios adicionales a modo de cortesía. El detalle le resultó grato, pues la moneda que acuña el Banco de la República sigue gozando de notable aceptación y pujanza por todas las tierras del Antiguo Imperio. Pero apostaría un brazo a que se alegró todavía más de librarse de mi, y por tanto alejarse de este zurrón al que dirigía miradas temerosas y furtivas.

El resto del viaje ha transcurrido sin incidencias, pero no se puede decir que el Condado de Resnido atraviese un momento dulce. Por doquier corren los mismos rumores que me relató el cazador, a los que hay que sumar historias aún más siniestras sobre un “ejército” de bandidos que parece haberse enseñoreado de una franja oriental del condado. Los pocos lugareños dispuestos a entablar conversación se dedican a añorar tiempos mejores y quejarse de la inseguridad actual. Y se dicen cosas poco halagüeñas del Conde, aunque nunca abiertamente.

Supongo que mañana despejaré algunas dudas, para bien o para mal.

Que estos estertores otoñales te sean leves. Saluda a Demetria de mi parte.

Tu amiga,

Chrysanta Louisa.

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Distinguida señora:

La tarea ha sido cumplida.

Tal y como señalaban vuestras indicaciones, la criatura portaba un anillo de bronce con un pequeño rubí engarzado. Adjunto un esbozo de su diseño para confirmación.

Necesitaré algunos días para recuperarme y resolver diversos trámites. Partiré hacia Suméstica tan pronto como sea posible. Espero llegar antes de los idus de este mes.

Un saludo,

Eiric de Partovia.


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Villa de Suméstica, víspera de las nonas de Brumario.

Muy estimado amigo:

Aún recuerdo cuando, durante aburridas clases que se hacían eternas, me quedaba ensimismada mirando por las ventanas de la Academia y echaba la imaginación a volar hacia tierras lejanas y exóticas, en busca de fantásticas aventuras.

Ahora, a casi mil leguas de Isola, a ratos empiezo a desear haberme quedado en casa.

Sentía mucha curiosidad por conocer Suméstica, y a primera vista no me decepcionó. La villa, rodeada por una sólida empalizada de madera de unos once estadios, se alza sobre una colina que domina todo el territorio circundante, el valle del río Landro. Tiene una historia muy antigua, en origen fue el castro de una de las tribus bárbaras que habitaban el territorio en tiempos ancestrales. Luego, en la época del Imperio, se construyó una atalaya que controlaba el tráfico de mercancías en la región, bastante próspera gracias a su riqueza maderera y al buen rendimiento de los cultivos. Durante los estertores del Imperio fue ocupada por el nuevo potentado de turno, que la convirtió en su centro de poder. La vieja atalaya, reformada y ampliada, hace hoy las funciones de castillo y residencia señorial, y a su alrededor ha ido brotando un enclave irregular, que domina el paso del río. El Landro no es navegable salvo para balsas y pequeños botes, pero constituye el principal afluente del gran Tauro que ejerce de frontera entre Tarania y Ludicia antes de verter sus aguas en el Mar Gris.

Casi diez días después y unos cuantos paseos mediante, conozco el asentamiento de memoria y me aburro como un trasgo en una habitación vacía. Apenas he tardado en familiarizarme con la disposición de todas las calles y la ubicación de cada lugar relevante. Huelga decir que los lugareños están muy orgullosos de su “ciudad”, y lo que llaman “castillo” es en realidad una construcción tosca y amorfa a causa de sus sucesivas ampliaciones, algo que se ve reflejado en el villorrio que ha ido surgiendo a su alrededor. El Conde se mostró receptivo a mis peticiones y he podido visitar el archivo documental sin restricciones, pero no me saldrá gratis.

Ayer mismo fui invitada a asistir a un concilio de emergencia por la preocupante situación que se vive en las tierras orientales del condado, donde una facción bien organizada de bandidos se ha apoderado de las ruinas de otra antigua atalaya y ejerce ahora como poder fáctico en el área circundante. Que bandas de rufianes y malhechores causen problemas es lo habitual en esta época turbulenta, pero que se apoderen de una porción significativa de los impuestos de su señorío es un trago que el Conde no está dispuesto a soportar.
El Conde de Resnido es un individuo pretencioso y desagradable, ufano de su noble linaje y muy aficionado a expresiones ampulosas para enmascarar su evidente falta de cultura. El comienzo de la reunión fue invertido en discutir una serie de asuntos terriblemente insulsos, pero por suerte no tardamos en pasar al plato principal. Fue entonces cuando un hombre llamado Fabius asumió el protagonismo de la discusión. Fabius es el magister militum del condado, título increíblemente pomposo para los tiempos que corren, y que no podría contrastar más con el personaje, un rufián robusto de aire siniestro y con la cara repleta de cicatrices, embutido en una sencilla cota de malla.

Apariencias a parte, la intervención de Fabius fue diligente y profesional; en pocas palabras enumeró y describió los problemas más serios que atenazan a Resnido: partidas de rapiña orcas, una banda de jóvenes delincuentes especialmente insidiosos y supuestos avistamientos de guivernos hacia el sur, además del consabido grupo de malhechores con ínfulas señoriales. Fabius aseguró estar haciendo progresos en lo tocante a orcos y rateros, pero con pesadumbre admitió sentirse superado por el asunto de los reptiles voladores. No queriendo romper la ilusión de los presentes – que me tienen por una especie de hechicera – le aseguré que haría todo lo posible para asistir en la resolución de ese problema. Su agradecimiento me pareció sincero.

El problema es que dudo que al Conde le baste con eso.

Volveré a escribirte.

Tu amiga,

Chrysanta Louisa.


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Estimado Eiric:

Espero que el posadero te haya entregado esta nota sin problemas, junto a una pequeña caja metálica. Podrás abrirla con cierta llave que aún debería estar en tu posesión. Contiene el pago por tus servicios, y un pequeño extra para cubrir tus gastos en Suméstica durante algunos días.

Mi intención era reunirme contigo en persona, pero me he visto obligada a aceptar la petición del Conde Clotarius y acompañar a sus tropas hacia el este; a sus tropas, que no a él. Imagino (con resquemor) que cuando leas esto su tunantísima excelencia estará disfrutando de un buen baño caliente, mientras yo las paso canutas en una emboscada o algo peor.

A ver si todo este desaguisado se resuelve pronto y puedo regresar lo antes posible.

En mi ausencia, es posible que no te falte trabajo. Según parece, hay problemas de guivernos hacia el sur. Si te interesa, pregunta al chambelán del castillo. Dile que vas de mi parte.

Un saludo,

Chrysanta Louisa.

miércoles, febrero 05, 2020

Banshees Mortal Realms

A decir verdad no estaba del todo seguro de hacerme con las banshees de Mortal Realms. Por un lado me gustan las banshees en general y el precio de la segunda entrega continuaba siendo bueno. Por otra ya tengo cuatro banshees, que bien pudieran ser más de las que podría llegar a necesitar.
Pero, cuando aun estaba decidiéndome, mi señora apareció por casa con el segundo fascículo...


Las miniaturas son aceptables, aunque los huecos a rellenar siguen estando ahí, lo cual es bastante frustrante habida cuenta de la supuesta gran calidad de estos modelos.
En cualquier caso la mayor parte del trabajo de montaje ha consistido en eliminar las peanas redondas y hacer buen uso de las peanas cuadradas de siempre.
Todo ello labor de tenacilla de modelismo, eliminando parte de la peana y rebajando la profundidad de los enganches. El resultado está bien, y siendo que no van a ir en formación cerrada quedan perfectamente en peanas cuadradas de 20mm.


No me compliqué con el pintado. Utilicé el mismo lavado de los fantasmas y varios tonos de blanco hasta blanco puro en pincel seco. El pintado fue aun más rápido al elegir no pintar diferente los corpiños; porque todo en blanco fantasmal y los corpiños en dorado quedaba francamente raro.
Sí me permití un toque en los cuchillos, para romper la monotonía del modelo. Aunque, para este tipo de miniaturas, es importante apoyarse en la vistosidad de las peanas.


El resultado son cuatro banshees que lo mismo me valen para Warhammer Reforged, Thud & Blunder y mazmorreo, y la demostración de que van muy bien en peanas cuadradas.

miércoles, enero 29, 2020

Los ojos del dragón, de Stephen King

Es justo empezar diciendo que no he leído nada de Stephen King. No por nada en especial, si no porque trata géneros que no son de mi interés. Pero no hace mucho me enteré de que tenía una novela de fantasía y me dio mucha curiosidad. Del mismo modo era una invitación atrayente para conocer al autor y su estilo.


Lo primero que habría que mencionar es que Los Ojos del Dragón es una novela de fantasía, sí, pero no del género de fantasía épica, aventuras o espada y brujería. Los Ojos del Dragón es, de un modo muy preciso, un cuento.
Básicamente es el patrón de damisela en apuros -concretamente "princesa en la torre"- pero dándole un girito y poniendo en la torre a un príncipe.
Por lo demás tiene ingredientes clásicos, incluyendo a un hechicero malvado y una rueca.

Diría que, en el nivel del estilo, lo que más gracia me ha hecho ha sido el recurso del narrador rompiendo la cuarta pared y hablando con el lector. Le da ese toque de cuento de hadas infantil, pero el tono socarrón lo hace muy divertido. De todos modos no puedo decir que sea algo de lo que se haga mucho uso en el libro, de hecho he echado de menos que no lo hubiese utilizado más.

No se trata de un libro particularmente extenso, ni la historia es muy complicada (podría perfectamente ser un cuento tradicional). El peso está en los personajes. Fundamentalmente girando al concepto de que -salvo el villano- ninguno es realmente malvado, si no víctima a su modo.
Así que, aunque es una novela ligera sin pretensiones (y, por lo que tengo entendido, una prueba del autor para ver qué tal se le daba la fantasía), la lectura resulta rápida y amena. Y el narrador le da un punto muy divertido.

Personalmente me ganó en las primeras páginas con un sutil guiño a Lovecraft en el estudio del hechicero malvado.

miércoles, enero 22, 2020

Mortal Realms: sección de dungeon

El primer fascículo de Mortal Realms incluye una cartulina con una habitación para hacer de campo de batalla durante la escaramuza para aprender a jugar. En un primer momento la aparté sin más, porque no tenía pinta de que la fuese a utilizar para algo, pero con un segundo vistazo se me ocurrió una idea. La pegué sobre dos piezas de cartón, le pinté unas "tiles" y conseguí una gran habitación para juegos de mazmorreo.


Para pegarlo utilicé un producto que he conocido hace poco llamado "tacky glue". En la práctica es una cola blanca que no comba la superficie al secar. Se puede encontrar a buen precio, en una presentación igual a la cola blanca, en las tiendas de manualidades y artes. Pega bien y más rápido que la cola blanca, por lo que hay que andar atento a colocarlo bien a la primera.
Una vez seco simplemente tuve que delinear las baldosas con un bolígrafo negro y listo.


No es un proyecto original, ni con un gran trabajo y esfuerzo detrás pero, como es probable que muchos tengáis esta pieza por casa, os dejo la idea para que lo suméis a vuestras piezas de dungeon.
La sección de pasillo proviene de uno de los sets de dungeon de D&D, para que veáis el conjunto "en juego".

miércoles, enero 15, 2020

Fantasmas Mortal Realms

No me interesa AoS, y la salida del famoso coleccionable de Salvat me habría dado bastante igual de no haber sido por los 10 fantasmas por 2€. Sinceramente 2€ por 10 miniaturas que puedo usar (más otros extras) me parece una buena oferta independientemente del fabricante, así que salí de cacería por los kioscos. Curiosamente, al contrario de lo que pasó con el coleccionable de 40K, este ha sido muy fácil de conseguir, con gran número de unidades disponibles.

Desde que me enteré de todo esto mi principal idea ha sido "¡una banda completa para Thud & Blunder por 2€!". Y, además, podría usarlos con mis no muertos de Warhammer Reforged (donde tengo 4 banshees y no tantos espectros).
Obviamente, para todo esto, no necesitaba peanas redondas, así que, una vez montados, tiré de mi reserva de peanas cuadras.


Aunque tal vez sea interesante hablar de los modelos en sí en primer lugar.
Personalmente me agradó que fuesen easy to build; no tener que complicarse montando durante horas se agradece, la verdad.
La parte negativa es que, después de haber estado escuchando lo mucho que GW había mejorado en todos estos años, me he llevado un par de decepciones a nivel técnico y estético. La fundamental es que, aunque algunas líneas de unión sí están bien disimuladas, otras he tenido que taparlas con masilla verde en medio de la espalda de la miniatura. Hacía muchos años que no usaba masilla para arreglar miniaturas, y me ha sorprendido tener que recurrir a ella con todo el boato de las miniaturas Citadel.
En un plano estético me ha resultado muy poco inspirado que, de 10 modelos, 6 sean una suerte de variantes de la misma pose. Supongo que las típicas variaciones sobre un mismo modelo de la escultura tradicional también se traducen aquí, en este nuevo mundo de diseños por ordenador.
No me voy a poner tampoco muy exquisito, porque por 2€ está MUY bien, pero no los compraría por los ¿35€? del PVP.


Reconozco que la calidad y la personalidad de las miniaturas influyen mucho en mi motivación a la hora de pintarlas; en el caso de estos fantasmas mi ímpetu se vio un poco afectado después de haber tenido que masillear pero, como los no muertos son de pintado fácil, conseguí mantenerlo sabiendo que terminaría pronto.

Hace un tiempo estuve haciendo experimentos con una pintura de artes efecto nácar, y pensé que con estos modelos podría quedar muy bien. La pintura nácar es algo así como blanco con pequeñas partículas plateadas en suspensión que consigue dar un efecto reluciente. Mi idea era pintar con ella los espectros, darle un baño turquesa, y lograr un efecto fantasmagórico. Las cosas no salieron como había imaginado, y el resultado fue una especie de turquesa metalizado. Está bien contar estos fracasos por aquí, no solo por el hecho de mostrarse tal cual, si no también como idea colateral para quien quiera aprovecharla: queda muy bien para eldars de 40k y cosas similares.


En fín, que volví a pintarlos de blanco (tapioca en realidad) y darle sus lavados.
Si fuese a pintar todo un ejército de fantasmas supongo que saldría a cuenta comprar un lavado pero, como iban a ser estos 10, decidí hacer el mío propio.
Tardé un poco en lograr el tono exacto, pero básicamente está compuesto de:
- Halcón Milenario Turquoise de Game Color
- Negro de Game Color
- Un poco de acrílico marca Van Gogh
- Alrededor de una gota y media de Fairy
- Una medida de un vaso de chupito de agua
Todo ello en un bote y agitar. Después se sopla la espuma y se aplica al gusto. La idea es que el Fairy (o cualquier otro friegaplatos) rompe la tensión superficial del agua y hace que la mezcla fluya como un lavado comercial. Creo que le dí alrededor de dos lavados completos más otros dos de detalle. 
Tras esto apliqué pincel seco húmedo de tapioca hasta blanco. Con "pincel seco húmedo" me refiero a la técnica tradicional, pero con más abundancia de pintura que lo habitual; la idea es evitar exponer demasiado el pigmento, con lo que quedaría un efecto de piedra. No tiene mucho misterio, tan solo aconsejar partir de un término medio e ir subiendo hacia una mayor humedad para controlar mejor la cantidad de pintura.


Como referencia he hecho esta fotografía en la que los espectros acompañan a una vieja banshee Citadel. Se ve que no van mal de escala... y también cómo aplicaba la misma técnica de pintado de fantasmas hace unos años.


Y, como material adicional, este par de fotos para que apreciéis que pueden desplegarse en formación cerrada, por si -por alguna razón- os interesa la idea de colocarlos así.
Encajan bastante bien. De hecho muchísimo más fácil que lo arqueros elfos silvanos.

miércoles, enero 08, 2020

Escenografía: puertas de dungeon

Este es un elemento de escenografía peculiar, ya que es el primero que hago para uso exclusivo en dungeons.
Hace tiempo que venía dándole vueltas a la idea de hacer puertas para cuando fuese a utilizar las tiles de D&D. La cosa estaba bastante en stand by, porque no tenía un sistema que me convenciese para dungeons, pero teniendo la opción de usar las reglas de Thud & Blunder me animé finalmente.


Barajé la posibilidad de comprarlas, pero ninguna opción comercial me satisfacía totalmente, ya fuese por el precio/número de puertas, el aspecto o cualquier otro detalle. Así que, después de eso, me animé a hacerlas yo mismo.
Tras mirar algunos tutoriales en YouTube me decidí a hacer la versión del que más me convenció.

Son simplemente dos capas de palitos de helado grandes. En ellos tracé dos líneas con cutter para representar los listones de madera. Sobre estos coloqué dos tiras estrechas de madera a modo de refuerzos.
Los tiradores están hechos con una tira doble de papel y una arandela pequeña de bisutería.
No están hechas con detalle minucioso porque quería que tuviesen un aspecto tosco, apropiado para un dungeon húmedo y oscuro.

Ya puestos hice tantas puertas como me parecieron necesarias: 6 redondeadas y 6 estándar.


Este es el aspecto que tienen sobre el dungeon.
No estaba muy convencido de cómo hacer las bases, pero me decidí por utilizar una lámina de plástico duro transparente. La razón es que no sabía si querría poner puerta y base sobre las baldosas, o deslizar las bases bajo ellas. En la foto superior podéis ver en primer plano la que va por debajo y detrás la que va sobre las baldosas.


No son las mejores puertas del mundo pero -teniendo en cuenta que barajaba no usar ninguna en absoluto- creo que bastan. Además ha dado la casualidad que el ancho de las puertas es exactamente el de una tile.
Finalmente creo que me inclinaré por colocar las puertas sobre el mapa, y puede que les busque otras bases más estables.

miércoles, enero 01, 2020

Mago alto elfo

Esta miniatura debe proceder de los finales de 6ª o principios de 7ª. Cuando la compré estaba dejando de jugar a Warhammer. Tanto es así que creo que nunca la he llegado a usar en una partida de Warhammer.


Podría decirse que esta miniatura es el máximo exponente de mis habilidades pictóricas por aquel entonces. Ahí está el NMM en los brazaletes y la tiara, así como las piezas del báculo y el globo.
También las luces eran buenas (no es que haya mejorado desde entonces).

No hace mucho he sellado esta miniatura en barniz mate: quiero conservarla tal y como está porque, aunque no la haya usado mucho, sí que es muy significativa de esa época.