miércoles, diciembre 12, 2018

La Isla de los Eones, de Robert E. Howard

Continúo adentrándome en la obra de Robert E. Howard con un volumen bastante singular.
La Isla de los Eones es una colección de relatos que comienza con el que le da título, seguido de varios más reunidos en torno a tema "Otras historias de sueños y mundos perdidos".

La peculiaridad es que el relato La Isla de los Eones es una colección de esbozos de un relato que Howard no llegó a terminar. Este ejemplar recoge dos esbozos y dos versiones distintas de la historia inacabada, más un borrador del posible final.
En líneas generales cuenta la historia de dos náufragos que llegan a una isla no cartografiada. La isla parece estar desierta, y cubierta por las ruinas de una antigua civilización. Según pasamos las páginas se va haciendo evidente el homenaje a la mitología de Lovecraft, mientras la tensión y la curiosidad van entremezclándose.
Diría que es extremadamente interesante para el fan de Robert E. Howard y -en general- para cualquiera interesado en técnicas de escritura, porque este peculiar texto nos permite introducirnos en el proceso creativo del texano. Aun así, y de un modo extraño, leer varias veces tal cual el mismo texto sufriendo variaciones según pasamos las páginas termina por general un inquietante tono onírico que lo convierte en una intensa experiencia.

¡Leven anclas!, un breve fragmento sin título y la sinopsis La sombra en el pozo, configuran el borrador de una interesante historia de piratas. Esta incluye los tópicos habituales de este género, pero Howard va aumentando la oscuridad según pasan las páginas para terminar dando un nuevo giro final lovercraftiano. No tenemos un relato final, pero sí tenemos la historia completa, lo que nos permite -de nuevo- fisgonear en la forma en la que Howard escribía.

La tentadora de la torre de la tortura y el pecado es una maravillosa extravagancia en la que acompañaremos a dos aventureros occidentales hasta el corazón de África donde encontrarán un reino perdido y secreto fundado por ¡sumerios!
Una historia loquísima, pero extremadamente original, y con el sello de exotismo y aventura de Howard.

El regreso del hechicero es, desafortunadamente, tan solo el inicio de un relato inacabado. Se trata de pulp en su más pura esencia, con dos cazadores de tesoros que se meterán en problemas en Asia central. Parece la semilla de lo que podría llegar a ser una saga por derecho propio.

El hombre de Gondaria no es nada que pudiéramos aparentemente esperar, ya que es un relato de ciencia ficción. Una historia muy corta con un giro final de los que dejan muy mal cuerpo.

La Historia de Am-Ra son poco más que unas líneas de lo que Howard había planeado como las aventuras de un héroe en una ambientación prehistórica

Podríamos describir La tierra del hachís como una experiencia muy disparatada con el THC. Me resultó curioso porque yo mismo había escrito un relato sobre un viaje con drogas en El héroe comienza su viaje.

En Un sueño nos encontramos precisamente con eso: un sueño de Robert E. Howard. Un curiosidad para fisgonear en su inconsciente.

La puerta al mundo es un evidente homenaje a Lord Dunsany. Nuestro protagonista, un irlandés (como no podía ser de otro modo), es llevado al mundo de las hadas, donde luchará y amará, y al que terminará ansiando regresar, en la línea de los relatos feéricos románticos tradicionales.

Con Un fragor de trompetas Howard nos transporta hasta la India colonial más mística nuevamente al más puro estilo pulp. Pero, en esta ocasión, no se trata de un relato realmente pulp, si no romántico.
Tal vez el desarrollo de la historia amorosa sea un tanto melodramático o demasiado pasional, pero es una verdadera curiosidad leer a Howard explorando este género.

Howard nos da una muestra de sus pinitos en otro género con El arpa de Alfred. En esta ocasión un breve poema dedicado a Alfredo el Grande. El volumen incluye la versión bilingüe para disfrutarlo con sus rimas originales.

El Jinete del Trueno es un relato de fantasía ambientada en el mundo de los nativos americanos. Posiblemente sea la historia más asombrosa de todo este libro, ya que ofrece un giro asombroso al género fantástico, sustituyendo a los caballeros medievales por indios.
Entre los personajes protagonistas aparece una española de gran valor y fuerte carácter.

Oro español en Devil Horse es otro relato de Howard con españoles, en esta ocasión dos villanos y una damisela en apuros. Un muchachote irlandés se meterá en líos al ayudar a una joven española que intenta recuperar el tesoro que su antepasado escondió en lo que ahora es Estados Unidos.
Este relato es una mezcla del género pulp, el romántico y el pugilístico.
No es el mejor relato de esta colección, fundamentalmente porque el desarrollo romántico es muy básico y eso termina por lastrarlo, y la historia en general es bastante folletinesca, pero funciona como texto de aventuras sin pretensiones.


En resumen puede que no sea la mejor opción para iniciarse con Robert E. Howard, ya que parece un libro destinado a los seguidores del texano que quieran acercarse más a su forma de escribir. Aun así funciona como colección de relatos exóticos en general. Si bien dos o tres son algo flojos o poco más que bocetos, la gran mayoría son interesantes ejemplo de la desbordante imaginación del autor y de su sentido de la aventura.
Entre las cosas con las que me quedo es con el despliegue de cultura del que Howard hace gala y que voy apreciando cada vez más cuantas más obras suyas leo. Sigue fascinándome cómo alguien que vivía en un minúsculo pueblecito de Texas en los años 30 podía tener un nivel cultural tan impresionante.
Personalmente estoy con ganas de grabar audiorelatos de varios de ellos.

miércoles, diciembre 05, 2018

Escenografía: Pozo

Llevo tiempo queriendo tener un pozo en mi colección de escenografía, y pensando si hacerlo yo o encontrar una alternativa comercial. Y mientras eso pasaba me he encontrado con esto en la habitual gama de productos navideños que llegan por estas fechas a los bazares.
La escala no es exacta, pero por 1,20€ no está mal.


Puse una base de plasticard para integrarlo y pinté desde una base marrón.
Después fue básicamente una colección de pinceles secos hasta llegar al tono deseado.


Parece estar rodeado de maleza, lo cual no queda mal y le da un punto original.


Pinté el agua un poco más oscura en el pozo que en el cubo para darle un aspecto de más profundidad. Después apliqué un par de capas de efecto agua.


Y aquí la obligatoria foto comparando la escala. No queda del todo mal, aunque se nota sobre todo en el cubo, que incluso en 30mm sería enorme. Pero servirá.

miércoles, noviembre 28, 2018

Chamán troll revisitado

En 2014 pinté este chamán troll de Ral Partha. El modelo es excelente y quedé bastante satisfecho con el pintado. Desafortunadamente el presunto barniz mate no resultó serlo tanto y el resultado fue un brillo persistente. Un tiempo después volví a barnizar con barniz realmente mate aquellas miniaturas mejorándolas enormemente.
Creo que podría ser interesante enseñaros algunas por aquí.


Este es el aspecto original del chamán con el barniz no tan mate.


Y así queda con el barniz realmente mate.





Asegurarse del aspecto que tendrán las miniaturas barnizadas con alguna miniatura de pruebas puede ser una buena idea.

miércoles, noviembre 21, 2018

X-Wing: Firespray-31 de Sabine Wren

Lo primero acreditar debidamente al aficionado Morsla: la idea es suya. Y me pareció tan buena que decidí plagiársela.

El motivo principal para lanzarme a jugar Escoria y Villanos es poder jugar a Boba Fett en la facción en la que le siento más correcto.
Y ya metidos en Escoria y Villanos, siendo el Firespray una nave tan chula, me seducía mucho poder jugar con una lista con dos de ellos.

Los otros dos pilotos de renombre tienen diseños que no terminaban de gustarme. Así que en primer lugar me planteé pintar el segundo Firespray con el esquema de color de Jango Fett. Me parecía un homenaje apropiado... pero eso supondría colocar sobre el tapete la misma nave (el Esclavo-1) en dos momentos de su existencia. Eso me habría supuesto problemas, porque no me gusta jugar con listas que "no pegan".
Y en esas andaba cuando vi el esquema que había creado Morsla y las dudas se disiparon: ¡Sabine Wren!


Es uno de mis personajes favoritos de una de mis series favoritas. Y, además, tiene sentido dentro del canon y la línea argumental.
Durante el periodo entre que Sabine Wren abandonó la academia imperial, hasta que se unió a los rebeldes de Lothal, nuestra mandaloriana favorita estuvo viviendo aventuras con los Escoria y Villanos. Concretamente al lado de su compañera Ketsu Onyo.
Resulta interesante imaginar que, en esa época, Sabine ofreció sus habilidades artísticas en la personalización del Firespray-31 de Kath Scarlett o Emon Azzameen. O, mejor aun, que ella misma pilotó uno (usándola como "cuenta cómo" cualquiera de los otros pilotos).


El Firespray de Sabine supuso más trabajo del que acostumbro y estoy dispuesto a dedicar a naves de X-Wing, pero Rebels me motiva muchísimo y me lancé a ello.

La pintura no acostumbra a agarrar muy bien a estos modelos, así que decidí lavar la nave con lavavajillas antes de empezar a trabajar, pero creo que no sirvió de mucho; no debe ser porque esté cubierta de algún aceite, si no por alguna característica propia de la pintura.
Así pues recurrí a pinturas densas de Vallejo (Extra Opaque Basecoat Color). Concretamente empecé aplicando gris oscuro en las zonas donde este color quedaría expuesto.
Una vez hecho eso utilicé un morado denso -también de Vallejo- para las zonas que acabarían siendo fucsias y moradas. Sobre esa base bosquejé los diseños artísticos de Sabine en otros colores y procedí a ir levantando los principales.
El morado no tiene mucho misterio, mientras que para el fucsia usé Magenta Fluo de Vallejo en la mezcla. Es el color que uso para los motores con brillo rosado de los rebeldes, y no sabía cómo quedaría en el casco, pero llegué a la conclusión de que es el tipo de extravagancia artística a la que recurriría Sabine.
El resto no fue más que ir pintando detallitos, como el ajedrezado y esa especie de 5 o S que la mandaloriana lleva en una de sus hombreras. En la otra hombrera va cambiando de simbología según la temporada. Me habría gustado pintarle el convor -que además pega con su casa; los Búhos Nocturnos-, pero sería mezclar simbología y esquemas de dos temporadas distintas.


En el motor intenté replicar el efecto que tan contento me había dejado en el Esclavo-1. Pero, tratándose de Sabine Wren, dediqué un poco más de tiempo a resaltar detallitos de la maquinaria para darle más personalidad.

Tanto la cabina como los motores llevan capas de esmalte de uñas transparente, para acentuar el efecto del reflejo/resplandor.


Y así es como quedan Sabine y Boba juntos. Siendo las mismas naves creo que ambas reflejan correctamente la personalidad de sus propietarios. ¡Y qué bonitas quedan sobre el tapete!

miércoles, noviembre 14, 2018

El Señor de Samarcanda y otros relatos históricos

Tras terminar con todas las novelas de Conan he querido continuar leyendo más de Howard y me he lanzado con esta inusual colección de relatos.
En "El Señor de Samarcanda y Otros Relatos Históricos" el texano se nos muestra como un interesante autor de lo que hoy llamamos novela histórica.

Diría que lo que más me ha sorprendido es su profundo conocimiento de Historia, incluso sobre momentos o culturas no muy populares. Me llama la atención por la juventud de Howard y porque la biblioteca pública de Cross Plains en los años 30 no debería tener un catálogo muy impresionante. Y aun así consigue plasmar en sus páginas una sapiencia sobre la Historia que pocos autores contemporáneos del género poseen. Todo ello pasando por alto unos vikingos con cascos con cuernos, que supongo que tendrá que ver con el cliché y con el estereotipo wagneriano que tendrían entonces.



Delenda Est
Este es el relato más descuadrado en términos cronológicos con el resto que se recogen en el libro.
Genserico mantiene una conversación con el fantasma de Aníbal mientras navega rumbo a Roma.
Original.

Tras las Huellas de Bohemundo
Una historia de intriga en la que el caballero Rober de Bray se ve involucrado mientras participa en la Cruzada de Pedro el Ermitaño.
No recuerdo mucho de él, así que supongo que no es el relato que más me ha impresionado.

El Señor de Samarcanda
En el relato que da título al libro un escocés sobrevive a una batalla en la que los cruzados son derrotados por los turcos y acaba al servicio del khan de Samarcanda.
Resulta un poco inquietante porque es como una versión oscura de Conan.

El Camino de las Espadas
Quizás el relato más original. Sin duda el más cargado de exotismo e imaginación.
Unos cosacos emprenden una búsqueda de venganza que les lleva hasta Turquía para terminar involucrados en una trama de conspiraciones para colocar a uno u otro candidato en el trono de la Sublime Puerta.
Es loquísimo, tiene de todo, pero es divertido e intenso.

Halcones Sobre Egipto
Diego de Guzmán es una suerte de agente secreto castellano que se infiltra en El Cairo para ajustar cuentas y detener las maquinaciones expansionistas de su soberano.
Una historia de espías medieval, con un protagonista castellano y narrada por Robert E. Howard. Me sorprende que no sea conocidísima en España.

El Camino de Azrael
Un guerrero de un pueblo turco oriental y un cruzado comparten una peligrosa aventura en la que han de enfrentarse a todo un ejército persa. Emoción, batallas y persecuciones.
El final es abracadabresco y rocambolesco. Tanto que merece la pena leer este relato para descubrir la sorpresa.

Rojas Espadas de la Negra Cathay
Adaptación al cómic de un relato de Howard. Vintage con toda la fuerza del término.
Un cruzado llega a conocer al mismísmo Gengis Khan en su búsqueda del reino del Preste Juan.
No es mi historia favorita.


En resumen esta colección de relatos resulta muy interesante para el lector de Robert E. Howard, pero también para aquel que sienta curiosidad por esta poco conocida faceta histórica suya.
Como es habitual en él son lecturas emocionantes y divertidas, escritas con buena prosa, y que cumplen con sobresaliente el propósito de entretener.
Tal vez sea un libro difícil de conseguir, pero es una obra libre de derechos y sí puede encontrarse virtualmente con relativa facilidad.

miércoles, noviembre 07, 2018

[Escenografía] Hoguera de campamento

Puede no parecer gran cosa, pero este pequeño elemento de escenografía de MOM por 1,5 € era asequible y tentador, y muy apropiado para redondear un pedido.


Pegué los dos troncos y la hoguera sobre una lámina de plasticard con pasta para baldosas, y la decoré con arena y piedras.
Me entretuve un rato haciendo varias capas de pincel seco en las piedras que no se notarán.

El efecto del fuego no ha quedado muy allá, pero funciona. Le di, además, una capa de esmalte para resaltar su brillo.

Estoy particularmente contento con cómo me han quedado los troncos. Estos, al igual que la mayor parte de este elemento (con la excepción de las llamas), están pintados con acrílicos de "arte" en lugar de los habituales acrílicos de "hobby". Cada vez me gustan más este tipo de pinturas: la variedad de colores es muy grande, la calidad es mucho mayor de lo que se podría imaginar, y el valor cantidad/precio es mucho mejor.


Estas fotos están tomadas con una caja de luz. No tienen tanta personalidad como otras fotografías donde creo una especie de pequeño diorama, pero la calidad de las fotografías es mucho mejor.

Aunque como elemento de escenografía no parece gran cosa puede dar juego para juegos de escaramuzas. De hecho, mientras trabajaba en él, se me ocurrió un escenario muy interesante.

miércoles, octubre 31, 2018

(No) Gotrek y Félix

No soy muy fan de las novelas de Gotrek y Félix, me quedé en la primera porque no me parecía que tuviesen mucha calidad y las tramas me resultaban básicas y repetitivas. Pero sí me gustan Gotrek y Félix como dos de los personajes más carismáticos del mundo de Warhammer. No los compré en su día y la especulación ha terminado poniéndoles precios insultantes.
Pero me quedaba el resquemor de tenerlos para poder utilizarlos, por ejemplo, en mi ejército mercenario de Warhammer Reforged.

Cuando apareció el programa de miniaturas "en demanda" de GW confié en que estos dos podrían ser de las primeras y que seguramente caería. Pero esperando y esperando MOM sacó estos no-Gotrek y Félix por 7€ y el trato me pareció justo.


Las miniaturas llegaron rápido, en poco más de una semana. Mientras esperaba aplaqué el entusiasmo teniéndoles hechas las peanas para que cuando arribasen pudiese ponerme rápidamente con las miniaturas en sí.
Para las peanas utilicé dos modelos texturizados que, además, encajaban entre sí, con lo que ambas miniaturas quedan genial la una al lado de la otra.

Creo que lo que más me gustó al ver las miniaturas fue el rostro de no-Gotrek, que quizás sea lo que más destacaría del conjunto. Además de la solución de los pantalones lansquenetes de no-Félix, que facilitarían el pintado en rayas blancas y azules.


Pinté a no-Gotrek primero. Fue bastante rápido porque, en realidad, no lleva muchos colores. Lo que desde luego sí tiene es mucha piel al descubierto, que me entretuve pintando sin demasiadas complicaciones porque decidí no pintarle tatuajes.


Con la mayor parte de no-Félix utilicé pinturas de artes. Me entretuve bastante con ellas creando distintos tonos de marrones (que, lamentablemente, no se observan con mucha diferencias en las fotos).
Disfruté especialmente con la capa, en la que usé principalmente Rojo Opaco de Delta Creative, una pintura de artes americana que finalmente me ha proporcionado el rojo "puro" que llevaba años echando en falta entre las pinturas de hobby. Curiosamente el Rojo Sanguina de Game Color que tengo como apagado ha funcionado muy bien para hacer las luces; una pintura que me creaba muchas frustraciones ha terminado por tener una utilidad muy interesante.

Si no me equivoco estas han sido las primeras miniaturas "reales" (es decir, dejando a un lado modelos de X-Wing, escenografía y otras rarezas) que he pintado en más de dos años. He disfrutado porque quería los modelos, he quedado satisfecho con ellos y no eran muchas miniaturas. Pero sí me he reafirmado en mi opinión de que, ahora mismo, no estoy con la presencia de ánimo como para pintar proyectos grandes (ni tengo ganas de buscar espacios donde meterlos), por lo que cualquier plan que incluya pintar muchas miniaturas no me resulta en absoluto seductor.
Sí pintar algunas miniaturas sueltas puntualmente como en este caso, o una banda (10-15 miniaturas) que sería lo más parecido a un gran proyecto para mi ahora mismo.

En cualquier caso quedo contento con MOM y a la espera de que vuelva a tentarme.