martes, noviembre 23, 2010

Tavli: el más antiguo juego de mesa

Con este nombre griego, o bajo la denominación latina Tabula, abarcamos una familia de juegos de mesa que pueden considerarse como los más antiguos conocidos. Este grupo de juegos perdura hasta hoy, y su pariente actual más popular es el Backgammon.


El Semet egipcio pertenece a esta familia de juegos, pero sus raíces parecen estar en el Juego Real de Ur, jugado en Mesopotamia. Recientes excavaciones en la antigua ciudad de Shahr-e Sukhteh (actual Irán) demuestran que estos juegos ya eran conocidos alrededor del 3000 aC. No muy lejos de allí, en la ciudad de Jiroft, se halló otro juego sorprendentemente similar al Tabula romano.
Estos juegos fueron muy populares en Persia, desde donde llegaron a Grecia, donde se conocieron con el nombre de Tavli. Presumiblemente por la influencia helena alcanzaron Roma. En Roma se jugó una amplia gama de reglas, conocidas generalmente como Ludus Duodecim Scriptorum, que podríamos traducir como "Juegos de doce filas", y entre ellos las reglas más recientes y de mayor popular fueron la versión llamada Tabula.

La obra del siglo XI Shahnameh muestra al físico persa Borzûya enseñando a un rajá indio a jugar a Nard -otro juego del mismo grupo-, mientras que el indio le presenta el ajedrez.
Los juegos de tablas reaparecieron en Europa también alrededor del siglo XI, y el mismo Alfonso X los menciona ampliamente en su obra Libro de los Juegos, o "Libro de Acedrex , Dados e Tablas".


La variante más moderna se re-introdujo desde Francia, y dejamos de conocerlo como Tablas Reales para pasar a llamarlo "Chaquete", aunque fueron los anglosajones los que los popularizaron con más éxito, dándole el nombre con el que es más conocido: Backgammon.

Los juegos de tablas siguen siendo una gran familia, y pueden ser jugados en muchas variantes con el mismo tablero, dados y fichas. Existen multitud de reglas según el país, y también se conocen variantes antiguas. Las más interesantes pueden ser el Ace-Deo -inmensamente popular en Grecia-, el Takhteh persa, el Tabula romano o las Tablas Suecas. Podéis encontrar todas estas reglas de forma gratuita en la página Backgammon Galore, y las podréis jugar con un tablero y fichas de Backgammon comunes.

No todos los entretenimientos de mesa son tan caros como lo son hoy en día los más populares del mundillo (tanto juegos de tablero como wargames), lo que hace que alternativas tan veteranas como esta resulten tan atractivas (de igual modo que el inesperado nuevo interés por los juegos de rol.

En la primera imagen pueden verse a Aquiles y Ajax jugando a Tavli.
La segunda imagen es una miniatura del Libro de Juegos de Alfonso X donde se muestra a dos jugadores de Tablas Reales.

miércoles, noviembre 17, 2010

Brytenwalda: vídeo musical

Para calmar el hype he realizado un pequeño vídeo en forma de galería de imágenes musical.
Podéis ver imágenes del manual (y unas cuantas extras) acompañadas por el tema Spirit of Albion, de Damh the Bard, que creo que le va bastante bien :)

¡Brytenwalda en español!

Todos los créditos para Blooze y Sir Nigel, traductores de esta edición.
Desde aquí no puedo más que darles las gracias, porque sin ellos lo que tenéis a un click de distancia no habría sido posible.
Cualquier error y gazapo son completamente responsabilidad mía.


La versión en castellano incluye además textos de ambientación extras, así como un extracto del Canu Heledd traducido por Alberto Fuentevilla de Diego, que no es otro si no el creador del mod Brytenwalda para Mount&Blade y todo un depósito de sabiduría en este periodo. Esta traducción debe ser la única disponible en castellano de estos poemas galeses, y podéis leerlos integramente en su web.

miércoles, noviembre 03, 2010

De El Mabinogion y los eBooks

Hace un par de noches terminé la lectura de un libro deseaba leer desde hacía mucho tiempo: El Mabinogion. Este es en realidad un compendio de relatos que se remontan desde la Edad Media hasta la Edad de Hierro. El libro se divide en tres partes.
Las Cuatro Ramas se centran en la figura de Pryderi y forman la parte más mitológica de El Mabinogion, donde se narran una serie de conflictos con los irlandeses que suenan a ecos de un pasado muy lejano.
Los llamados Relatos Nativos reúnen narraciones tradicionales galesas, incluyendo el bellísimo El Sueño de Macsen Wledig (Magno Máximo) y dos de las historias artúricas más antiguas que se conservan: Culhwch y Olwen y El sueño de Rhonabwy.
La última parte la forman los llamados Romances. Estos guardan una gran similitud con los poemas de Chrétien de Troyes, lo cual ha originado un gran debate entre los estudiosos sobre cuales serían los originales. Se ha sugerido incluso que los Romances sean una adaptación de los poemas de Chrétien, pero que estos fuesen a su vez inspirados por relatos galeses más antiguos.

El Mabinogion está redactado con un lenguaje muy próximo al cuento clásico, con unos tintes oníricos muy marcados (especialmente en los sueños de Macsen Wledig y Rhonabwy), y con una sencilla belleza incapaz de dejar indiferente al lector. No es pues una obra árida de lenguaje anquilosado de difícil comprensión para el público actual, pero tampoco es un cuento muy apropiado para el público infantil, considerando los episodios de violencia extrema (algunos incluso los tildaríamos de gore hoy en día) y alguna escena íntima, aunque éstas son sugeridas y en absoluto explícitas.

Una de las características más interesantes de El Mabiongion es su valor como una de las fuentes artúricas originales. En él vemos a Arturo como Wledig o Pendragon, y aquellos que en relatos posteriores serían caballeros son aquí familiares o penteulu. Tampoco apreciamos en Gwenhyvar/Ginebra los rasgos telenovelescos que más tarde le definirían. Tampoco veremos a ningún atormentado Lancelot, ni siquiera a Merlín, ni Mordred, ni Morgana. Pero sí tienen gran importancia, como Gereint, que protagoniza un relato, Owain, Bedwyr, un tosco Kei, un amable Gwalchmai y una serie de personajes obviados en relatos posteriores, como Gwrhyr Gwalstawt Ieithoedd (el Intérprete de Lenguas) y Odyar el Franco.
Es en esta parte de El Mabinogion donde los interesados en la Arthuriana original encontraremos un mayor disfrute. No necesitaremos esforzarnos mucho para apreciar a Arturo como un señor de la guerra, al que los nobles acuden solicitando ayuda apelando a relaciones familiares o a gajes. El ambiente de la Edad Oscura está ahí, tras el velo ficticio de caballos bardados y armaduras resplandecientes. Se aprecia incluso el quedo murmullo de épocas muy anteriores, insinuado en explícitos geis y calderos de la resurrección.

El Mabinogion es, en resumen, una obra imprescindible para los aficionados de la Arthuriana, así como un magnífico compendio de maravillosos relatos redactados en una bellísima prosa que cualquiera con un mínimo gusto encontrará ciertamente deliciosos. Hay acción, aventuras, suspense, partes que incluso parecen un auténtico thriller, y que conforman un clásico universal que merece ser disfrutado.


Por otra parte este ha sido el primer libro que he leído en Kindle. Ahora que puedo hacer un comentario sobre una experiencia continuada no puedo menos que dejar caer una lluvia de elogios sobre este cacharrito. Ciertamente la experiencia lectora mejora mucho respecto al libro tradicional.
Suele leerse por la red que un eBook nunca sustituirá a un libro de papel, porque el tacto del papel tiene un valor impepinable y argumentos similares. Posiblemente sean los mismos que hace diez años decían que los móviles eran innecesarios, considerando que en la calle hay un montón de cabinas telefónicas. O los mismos que echaban pestes del inútil y maligno microondas.
Me pregunto cuantos libros leerá esta gente. Ciertamente yo leo bastante (no tanto como me gustaría) y he acumulado una modesta aunque preocupantemente voluminosa biblioteca. No voy a hablar de las evidentes ventajas de un eBook en este sentido (todos mis libros no serán más de unos pocos gigas), si no desde el punto de vista de un lector.

Un eBook facilita la lectura. No habría podido explicarlo antes de disfrutar de Kindle, pero así es. Ya leas acostado (como yo acostumbro a hacer), sobre una mesa, o recostado en un sofá, un libro tradicional es un elemento voluminoso -muchas veces muy pesado- que debes sostener de una forma más o menos incómoda, además de vigilar -a nada que uno sea mínimamente cuidadoso- que una excesiva apertura no estropee el lomo y la encuadernación. Por su parte Kindle pesa 241 gramos, tiene una sola cara y pasar una hoja se reduce a apretar un botón.
El romanticismo está muy bien para la prosa, pero del mismo modo que hoy nadie cambiaría su cocina de inducción o vitrocerámica por una cocina de leña, los eBooks son un progreso que terminará imponiéndose.

Un eBook es barato. Al menos Kindle 3 lo es. 139 dólares que se amortizarán al cabo de cuatro o séis libros. Es decir, con que uno sea un lector mínimamente constante el gasto estará amortizado en menos de un año. El equilibrio "precio/tiempo de disfrute" es muy importante para mi.

Los libros digitales son más baratos. Obviamente no a través de la industria española, pero sí si uno está dispuesto a leer en inglés. Y en lo tocante a libros en español también. Los clásicos carecen de derechos de autor y existe la posibilidad de compartir de manera gratuita, como sucede con la música y el software. Esto queda sobre la conciencia de cada cual.

Un eBook pone a tu alcance millones de libros. Libros descatalogados, libros que no podías encontrar, que has ansiado durante años, o que ni siquiera sabías que existían están ahora a un click de distancia. Creo que deberíamos ser conscientes del maravilloso prodigio que es esto. Prácticamente nos pone en medio de una Biblioteca de Alejandría virtual.

Un eBook se lee muy bien. Los eBooks no tienen pantallas retroalimentadas (como un monitor), por lo que no se pueden leer a oscuras... pero no se cansa la vista. Es exactamente igual que leer en papel. De hecho cuando vi mi Kindle encendido por primera vez pensé que había pasado por alto alguna pegatina protectora: así de bien se lee.
Los iPads y tabletos varios no tienen nada que ver. Sus pantallas están retroalimentadas y la vista se cansa igual que si estuviésemos leyendo en un PC. Desde mi punto de vista no son herramientas que cubran ninguna necesidad real que el común de los usuarios pudiera tener; es una simple medalla al ego para fardar más entre otros individuos con una forma similar de ver la realidad. Obviamente si tiene una manzanita por detrás se farda más.

Un eBook tiene una batería asombrosa. He leído todo un libro y la batería aun está al 50%. En realidad he hecho más que leer un libro: he trasteado con su navegador WiFi y he probado su lectura automática, además de curiosear libros y pdfs varios.
Según se comenta, gracias a las maravillas de la tinta electrónica un eBook solo hace gasto de batería cuando se pasa página, y está previsto que dure alrededor de un mes. Dependerá de cuanto tiempo pase leyendo cada cual, pero según mi experiencia calculo que una sola carga de batería bastará para la lectura completa de tres libros.

Un eBook hace que leas más. Es una opinión personal. No sé si debido al hype por lo novedoso del formato o a las comodidades que mencionaba, pero lo cierto es que he notado que he leído más. Sería interesante comprobar si esto le ha sucedido a otros usuarios.

Es, en resumen, una de las mejores compras que he hecho y con la que estoy muy satisfecho. Personalmente lo recomiendo a cualquier lector habitual. Aquellos que solo lean eventualmente el best seller de turno sobre tontunas conspiratorias y vampiros descafeinados no amortizarán el gasto inicial de este dispositivo, pero todos los demás lo encontrarán prodigioso.

Leyendo: La Canción de Cazarrabo. Lo vi hace años (pero años y años) en una librería y me llamó la atención, y ahora debe estar descatalogado. Estoy en los primeros capítulos, pero promete ser muy original, desde luego.