Con el primer número de la colección Spearhead venía un brujo skaven que puedo utilizar con mis skavens de Mordheim. Es cierto que ya tenía uno que había apañado con algunas transformaciones, pero por el precio del número inicial era muy tentador.
Después de la aventura que supone un tipo de montaje de miniaturas al que no estoy muy acostumbrado, decidí darle un pintado rápido. Supongo que el modelo da para esmerarse, pero en mi estilo propio tampoco lo habría pintado muy diferente y el resultado habría sido casi indistinguible.
Mirándolo con retrospectiva tal vez habría eliminado por completo la campana: lo de las bases escénicas es un poco exagerado en algunas ocasiones, y que parezca que va surfeando una campana no termina de convencerme, pero bueno.



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