Escenografía: domen

 Después de tener toda una colección de escenografía megalítica me di cuenta de que no tenía contaba con ningún dolmen. Hice uno en poliestireno hace mucho, algo muy básico de tres piedras, pero quería completar el conjunto con una versión más elaborada y realista, así que me puse con esto.
 

 Para hacerlo tenía tres opciones.
La primera de ellas era replicar mi primera versión de dolmen, con poliestireno extruido. El problema es que el tallado de este material genera mucho desperdicio y es laborioso, además de que el resultado final no es muy preciso.
La otra posibilidad era utilizar piedras reales. Desde luego es una opción realista y no hay que "fabricar" las piedras. Lo malo es que la forma menos mala que se me ocurre para unir las piezas es la pistola de silicona y el resultado no sería demasiado sólido.
 
Al final me decidí por la misma técnica que utilicé para las piedras rúnicas.
En primer lugar busqué una referencia del mundo real cuyo aspecto fuese similar a lo que tenía en mente. El modelo está inspirado en el dolmen de Merillés, en Asturias, aunque amplié la escala (el dolmen auténtico es bastante pequeñito y quería que la versión fantástica fuese más colosal).
Una vez sabiendo lo que quería hacer dibujé en papel las piedras. Trasladé ese modelo a cartulina, y a partir de ahí fui trazando las piedras en cartón corrugado. Cada una de las piedras tiene la cartulina original y entre cinco o seis partes más pequeñas que, una vez pegadas con cola blanca, forman las piedras.
Con las piedras terminadas busqué una base y las coloqué de forma armónica y que pudiesen ser los pilares de la gran piedra vertical. Una vez determinadas las posiciones las pegué con una pistola de silicona y les apliqué pastar para baldosas. Tal como estaba apliqué más silicona en las partes superiores y coloqué la gran piedra que había hecho con el mismo método. Terminé de cubrir todo con pasta para baldosas, puse alguna piedra natural en la base y lo dejé secar.

Una vez listo para pintar el proceso es muy sencillo: pinceles secos. Fui dándole marrones y grises hasta que estuve satisfecho, y después pinté algunas zonas de musgo y líquenes para que el resultado no fuese un monótono bloque gris. Ya solo quedó decorar la peana y la colección megalítica ya estaría lista.

Hombre salvaje en primer plano como referencia de escala




Comentarios

  1. Como siempre, fácil y efectivo!
    Por ponerle una pega, la textura laminada de la corteza de pino se hace un poco rara, yo quizás hubiera insistido con más cantidad de pasta pasta baldosas o la hubiera lijado con cuidado cuando estuviera seca.
    No obstante sigue siendo un estupendo elemento de escenografía, eso está pidiendo su propia Quebrada de los Túmulos!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias!
      Espero publicar en algún momento fotografías de las mesas temáticas ;)

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