Podría afirmar que no necesito más árboles, pero... el caso es que en una cadena de bazares tenían los artículos navideños con una rebaja del 30% y esto ha terminado sucediendo.
Resulta que tenían una caja de 21 árboles por alrededor de 5€, lo cual me pareció un precio excelente. También quedaban otros cuatro abetos bastante chulos que adquirí sueltos porque ya metidos en este enredo, ¿por qué no?
La caja contenía dos árboles muy grandes, tres árboles grandes, seis árboles pequeños y diez "brotes". Cada uno de ellos con una peana que me vino muy bien porque, aunque los pegué a arandelas metálicas, no tuve que molestarme en buscar una forma de sujetarlos en posición.
Como los brotes -o árboles diminutos- son muy pequeños (aunque para 15mm diría que quedarían bien) he decidido utilizar solo cinco y ceder sus bases a los que compré por separado. Guardaré estos para futuros proyectos.
Como ya había aprendido de otras navidades, el efecto de nieve de este tipo de decoración puede quitarse fácilmente con jabón lavavajillas y agua caliente.
Una vez montados y con las peanas ya decoradas, pensé que podría darles un toque. Utilizando un pincel grueso con una carga media de pintura fui aplicando una suerte de generoso pincel seco a las puntas de las ramas. Recurrí a varios tonos de colores más claros que el árbol para darle cuerpo, volumen y que resalten.
Es una cosa menor, con nula dificultad y mínimo esfuerzo, pero el resultado me ha resultado apreciable, además de añadir variedad cromática al conjunto.
Los otros cuatro que no venían en la caja me han parecido muy bonitos. Con ellos no hice más que pegarlos a las peanas con las bases donadas por los sobrantes.
Como siempre, Halloween y navidades son unas fiestas de especial interés para los aficionados a estas cosas; el ir atento siempre termina descubriendo alguna decoración que nos puede resultar útil.
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