Quizás este sea un elemento muy prescindible: ya tengo un par de tiendas y un fuego de campamento y no ocupan ni aportan demasiado... Pero sí confieren carácter y ambientación, y no tienen mucho trabajo, así que me puse con ellas.
Se trata de un par de camastros o sacos de dormir, de los que llevan los aventureros en sus mochilas. Los construí porque se me ocurrieron algunos escenarios interesantes con factor de sigilo y vigilancia, por ejemplo una situación en la que unos enemigos se acercasen en silencio a nuestros héroes para atacarles mientras duermen.
La construcción es muy sencilla y básica. Sobre una pequeña base he ido depositando trozos de servilleta de papel mojados en una mezcla de cola blanca y agua. Mientras están húmedos se les puede ir dando la forma deseada.
Una vez secos adquieren una textura que emula muy bien la tela, con el resultado que podéis ver al pintarlos.


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