sábado, diciembre 05, 2015

Las ruinas del Antiguo Imperio II/III

La guerra civil había supuesto la pérdida de gran parte de los territorios de ultramar, al norte del estrecho de Duchet. El Estado había sido golpeado, se había tambaleado, pero había permanecido firme mientras uno de sus pilares se resquebrajaba.

Habían sido unos decenios duros, pero la situación pareció tomar un cariz dramático cuando una flota nórdica desembarcó en Duchet. Los hombres de Skallagaard se hicieron rápidamente con el control de la estratégica península, y la provincia de Tarania se vio preocupantemente comprometida.
Ostentaba en aquel entonces el título de Emperador un tal Constancius, heredero de Cosentius, el cual había asesinado a su predecesor en una conjura palaciega. Su esposa era una extranjera procedente de Antípoda, de donde había traído su exótica religión que pronto sedujo a su marido.
El Triple Culto aprovechó la filosofía tolerante del Antiguo Imperio y no tardó mucho en comenzar a alzarse templos en las principales ciudades. Aunque la mayor parte de los ciudadanos siguieron manteniendo sus creencias previas muchos de los aristócratas se volcaron hacia el Triple Culto por las puertas que su conversión les abría en la corte imperial.


La fuerza del Triple Culto se consolidó aun más cuando la emperatriz regresó de un viaje diplomático a Antípoda con tres legiones completas. El Profeta del Sur, dijo, prestaba sus espadas a su amigo el Emperador en su conflicto con los hombres del norte. Efectivamente las tropas de Antípoda se unieron a los imperiales para frenar las incursiones nórdicas sobre Tarania, pero uno de aquellos tres ejércitos sureños quedó en Fundatio como protección de la emperatriz, que permanecería como regente durante la campaña de su esposo.
Aquellos hombres de abigarradas armaduras fueron el brazo ejecutor del golpe de Estado teológico de la emperatriz. Según la doctrina del Triple Culto no existía ninguna verdad fuera de él y el resto de divinidades eran en realidad demonios. Los templos de Fundatio fueron profanados, sus tesoros confiscados y sus sacerdotes y sacerdotisas ejecutados. Una política de conversión forzosa, el terror que causaban los guerreros de Antípoda y la campaña de violencia tuvieron como consecuencia un éxodo de ciudadanos de Fundatio.
Cuando Constantius regresó triunfante de Duchet abrazó oficialmente el Triple Culto y despidió a los ejércitos de Antípoda con grandes honores. Fundatio era una ciudad fantasma en la que los escasos habitantes que habían quedado vivían en medio de un constante miedo. De entre los aristócratas que se habían convertido al Triple Culto eligió a séis y los envió a cada una de las otras séis ciudades históricas del Imperio. Aquello extendió la persecución religiosa por todas las tierras imperiales.

Había pasado poco más de una década de terror cuando Contantius falleció en insólitas circunstancias. Preparaba una ofrenda de ámbar azul en el altar del Triple Culto cuando un rayo lo alanzó matándolo en el acto. La emperatriz había muerto a penas tres días antes asesinada por un miembro de la guardia palaciega.
No habían comenzado a prepararse los actos para la coronación de Camirius cuando el gobernador (y devoto fiel del Triple Culto) de Isola fue asesinado por la nobleza local. Una semana después Iulianus, un joven noble de Atria apareció ante su ciudad con un ejército de hombres vatarios y mercenarios marcemanios. El gobernador de Atria fue capturado y ajusticiado.
En lo que pareció un movimiento sospechosamente coordinado la flota de Isola, reforzada por los navarcas de Trantio y Falsina, bloqueó el puerto de Fundatio con un puñado de naves mientras el resto de sus escuadras se encaminaron hacia el sur, donde emboscaron y destruyeron la flota de Antípoda y los transportes que protegían.
Iulianus cruzó las grandes llanuras y se enfrentó al ejército imperial en la Batalla de los Campos Húmedos. Las tropas vatarias de Iulianus resultaron decisivas; acostumbradas como estaban a sus tierras pantanosas aprovecharon el terreno de marismas al sur de Fundatio para frenar y masacrar a la caballería imperial. Los auxiliares skallaagrim de la vanguardia imperial interpenetraron sin combatir las filas de Iulianus y los mercenarios marcemanios cayeron profiriendo sus espeluznantes gritos sobre las líneas imperiales, que empezaban a verse envueltas por los vatarios. El núcleo del ejército imperial que no había sudo puesto en fuga fue embolsado. Camirius cayó atravesado por siete lanzas. Su cuerpo fue quemado en una gran pira junto a las enseñas del Triple Culto.


El bloqueo naval había resultado sumamente efectivo y, a su llegada a Fundatio, Iulianus encontró a los sacerdotes y nobles conversos al Triple Culto atrincherados en el palacio imperial. El palacio fue asediado durante una semana. Nadie salió con vida.
Iulianus fue coronado Emperador por aclamación.
Hubo levantamientos populares en el resto de ciudades con similares resultados.
La potencia militar de Antípoda se vio comprometida durante décadas tras la eliminación de su flota y el poderoso ejército que acompañaba.
Los colonos skallagrim fueron designados como federados protectores de Duchet.
Varios reyes marcemanios recibieron territorios al norte de Vatavia como pago a los servicios prestados.
Los templos del Triple Culto fueron demolidos.
Los templos de las religiones imperiales nunca fueron plenamente reconstruidos y nunca recuperaron el esplendor de antaño.
Los supervivientes fieles al Triple Culto pasaron a la clandestinidad.
Tres meses después de su victoria Iulianus fue asesinado.

6 comentarios:

  1. Creia que tendría que esperar un mes hasta poder leer la segunda parte del relato. Me alegro de haberme equivocado.
    La historia me gusta. Tiene ese regusto histórico que envuelve a todo Nemus. Me gusta porque creo que lo narrado en la entrada daría para veinte entradas más si entraramos en los detalles de cada uno de los hechos.

    A ver si el miércoles nos muestras la caida del imperio. Un saludo!

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    1. Os voy lanzando cosas novelables :P

      Queda la tercera parte y las notas. Espero que sean de vuestro gusto.

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  2. Ala sandalias y conjuras senatoriales. Mire que le gustan estas cosas... :P

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    1. Qué va, nada de sandalias para esa época :P

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  3. De momento la cosa marcha bien. A ver qué tal queda esa conclusión :P

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    1. La semana que viene el complicado desenlace ;)

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