sábado, julio 07, 2012

La boca del Nilo

Como he comentado en alguna ocasión me gusta leer libros ambientados en la climatología que nos toca. Vamos, cosas de vikingos -por ejemplo- en invierno y cosas de sandalias cuando llegan los calores. Como esta novela de romanos en Egipto, Nubia y Sudán (y más allá).

La boca del Nilo es obra del autor español León Arsenal. Aun no había caído en mis manos ninguna de sus novelas, pero alguna buena crítica y el hecho de que sea amigo personal de Javier Negrete (sí, una circunstancia y motivo muy random) hicieron que me animara con este libro.

La boca del Nilo se trata de una novela histórica de manual: parte de un hecho histórico meridianamente conocido y rellena los huecos con ficción. El hecho que da pie a la novela es la expedición en busca de las míticas fuentes del Nilo enviada por el emperador Nerón.
He de reconocer que conocía de oídas el hecho y que ni siquiera sabía si sucedió realmente pero, por lo visto, no solo fue así, si no que Séneca y Plinio recogen el extraordinario evento en sus obras. Aun así hay una neblina de misterio alrededor de todo el asunto porque un suceso tan significativo no fue celebrado con la pompa que cabría esperar. Además las fuentes varían mucho en el número de hombres que participaron en la expedición; desde solo dos hombres, hasta el numeroso grupo de legionarios y auxiliares que propone la novela. Lo que sí es digno de señalar es que todas las fuentes señalan que en ese grupo iban pretorianos, lo cual debía ser ciertamente excepcional.

La novela de León Arsenal es una obra aceptable. Maneja la narración con soltura, brillando especialmente en los fragmentos narrados en primera persona y, en general, el ambiente de aventuras y maravilla están muy bien resueltos.
Los flecos los encontramos en las dos tramas ficticias con las que sazona la obra. En primer lugar un triángulo romántico/sexual que, por suerte, no secuestra demasiado la narración, pero que que acaba bruscamente. Otro tanto el hilo conspirativo que también se resuelve de manera un tanto abrupta.

Una obra, en resumen, digna; no hay ninguna aberración histórica a las que nos tienen acostumbrados otros autores (muchos de ellos con grandes ventas) y está bien escrita. Por otra parte es una novela ligerita, así que no esperéis algo como Salamina o Crónicas del Señor de la Guerra.

Para leer escuchando Echoes of Egypt, de David Arkenstone.


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