martes, abril 24, 2012

Ready Player One

La portada española es bastante digna.
Con Ready Player One nos encontramos ante un libro cirtamente peculiar que hará las delicias de los frikis. Especialmente entre los frikis en los 30 y los 40, ya que la miríada de referencias ochenteras (y setenteras) estarán más a su alcance. Y es que Ready Player One es un libro que solo podríamos calificar como "sumamente friki".

La novela nos presenta una suerte de distopía cyberpunk donde la práctica totalidad de la población del planeta (o, al menos, del ruinoso primer mundo) está enganchada a Oasis. Oasis es un entorno virtual que es una suerte de mezcla de Facebook, Second Life y World of Warcraft. En él es posible ir al instituto o recorrer cualquiera de sus innumerables mundos, inspirado cada uno en una ambientación diferente. Todo ello con una moneda que es convertible a la moneda del mundo real y viceversa.
Este entorno virtual fue creado por James Halliday, un fanático de la cultura popular de los ochenta, y su amigo Ogden Morrow; siendo ambos una suerte de reflejo dulcificado de Jobs y Gates. Al morir Halliday decide legar su billonaria fortuna y el control del sistema al primer jugador de Oasis que encuentre un huevo de pascua que ha escondido en alguno de sus numerosísimos mundos tras superar tres acertijos y tres pruebas.
Nuestro protagonista y sus amigos deberán competir contra la maligna empresa IOI, que pretende descubrir el huevo de pascua para hacerse con Oasis y convertirla ¡en un servicio de pago!

Si reconoces todo esto te gustará la novela.
Si Ready Player One es un homenaje a la cultura popular de los ochenta, todo él resulta ser puramente ochentero; de hecho la estructura del libro y los rasgos de los protagonistas podrían ser los de una auténtica película de la década más fluorescente. La novela parece una vieja aventura juvenil con sus virtudes y sus limitaciones: es vibrante, fresca y divertida, pero ciertamente adolece de una evidente falta de profundidad a todos los niveles. Sí, seamos realistas a pesar de las entusiastas críticas: no es un libro que sea la repanocha ilustrada, a pesar de las opiniones de los fans y la euforia del autor.
Aun así, si tomamos la novela como un puro divertimento, no nos defraudará en absoluto. De hecho tiene la virtud de trasportar al lector en volandas página tras página, encadenándole a sus páginas mientras se adentra en la madrugada. Siendo una obra ligera, Ready Player One transmite, como decía, una alegría y una frescura totalmente inexistente en otros ejemplos de Literatura B, como puede ser la literatura de franquicia, ya esté ambientada en un mundo de fantasía o en el insulso y barroco lejano futuro donde solo hay guerra ultraviril y hueca.

La portada americana: cyberpunk y molona.
Para el friki medio (o tal vez el "friki avanzado") la gracia de la novela está en ir encontrándose con referencias frikis página tras página, como en una película llena de cameos de famosos. Gygax tiene, por ejemplo, una gran importancia, siendo La Tumba de los Horrores un elemento crucial en la trama. Encontraremos también homenajes a las películas, música y videojuegos de los años ochenta, veremos a Gundam, Leopardon y Minerva X luchar contra Mechagodzilla, cabalgaremos junto a los Monty Python y acompañaremos a nuestro gordito y asocial protagonista en mil aventuras. Aventuras con la estructura de una película ochentera en una mezcla cyberpunk de Matrix, Juegos de Guerra y el Club de los Cinco.

Recomendable para echarse un rato divertido siempre que se tengan unos ciertos conocimientos frikis, en caso contrario Ready Player One pierde la gracia de las referencias y se vuelve menos lustrosa.
Si os atrae os añado motivación: leedla antes de que nos llegue la ya firmada versión cinematográfica.

domingo, abril 22, 2012

Uriel, ángel guardián

Últimamente estoy bajando el ritmo de publicación de entradas porque ando pintando un nuevo proyecto. Pinto bastante lento, pero espero poder terminar cuanto antes... al menos antes de que llegue el buen tiempo, porque no quiero repetir la(s) experiencia(s) de tener que pintar con calores bajo el flexo.
Por otra parte Google ha decidido actualizar el diseño de Blogger; espero que esto no me complique demasiado las cosas porque estaba muy acostumbrado al viejo (parece que no, pero empecé este blog en 2005).

Aun así continúo enseñando cositas de Reaper. Hoy: Uriel, ángel guardián.


Uriel pertenece a la facción de los Cruzados y es uno de esos personajes que reparte bastante candela. Hace unas semanas estuvimos jugando unas partiditas rápidas de Warlord y confirmamos que es un juego donde el peso recae sobre los PJs, siendo las tropas poco más que seguidores o minions. Cosa bastante positiva, porque se incentiva un juego con pocas minis (¡y poco gasto!). Un saludo desde aquí para Avrix Dirthe, el campeón drow de mi banda de Dominioscuro que causó verdaderos estragos entre los Cruzados (sí, tendréis que esperar aun un poco más para poder echar un vistazo a la banda drow).

En cuanto a Uriel decir que sigue la línea habitual de Reaper: miniaturas espectaculares a precios razonables. Concretamente 7,5 euros por una miniatura de personaje a tamaño grande (en la foto central tenéis una vaga referencia con la paladina que se ve tras él).
No me compliqué demasiado para pintarlo y me base en uno de los esquemas que se ve en la página de Reaper, con algunas pequeñas variaciones para adecuarlo más a mi gusto.
La peana está decorada con pasta para baldosas con la idea de crear una suerte de nube mística; también lo plagié de la web de Reaper porque me gustó la idea.

miércoles, abril 11, 2012

Soy Leyenda

Después de tragarme la saga de Geralt de Rivia quería un libro que fuese independiente (no más sagas por un rato, por favor) y, a ser posible, corto. Tardé un rato en decidirme y finalmente me incliné por Soy Leyenda. La elección resultó ser todo un acierto.

Soy Leyenda fue escrita por Richard Matheson en 1954 y nos presenta la acción en el futurista año de 1976. Como muchas otras obras (principalmente cinematográficas) de la época de la Guerra Fría, Matheson nos presenta aquí un mundo post-apocalíptico. El responsable de la catástrofe no ha sido una guerra nuclear ni una invasión alienígena, si no una guerra bacteriológica (de paralelismos evidentes con las consecuencias de la amenaza nuclear).
El resultado ha sido que toda la población mundial ha ido muriendo... o no. El agente bacteriológico afecta a un cuerpo de dos formas: o bien convirtiéndolo en vampiro si la infección total se ha realizado mientras el individuo estaba vivo, o transformándolo en una suerte de ghoul si el ciclo de infección se ha consumado cuando ya había fallecido.
Los vampiros resultantes son básicamente los vampiros al uso, con sus debilidades (ajos, estacas, espejos...), pero sin ningún tipo de poder o fuerza sobrehumana. Mientras que los vampiros son capaces de razonar igual que lo haría un humano los ghouls han involucionado hasta tener una especie de inteligencia animal.

Aunque hasta aquí el argumento pudiera parecer muy manido (no tanto sin consideramos cuando fue escrito), no es un libro que gire en torno a esta visión actual, saturados, como estamos, de más y más material sobre zombis.
Más bien todo lo contrario. A pesar de que existe esa lucha desesperada y casi fútil por la supervivencia con nuestro protagonista atrincherado en su casa por la noche y ejecutando monstruos por el día, no es un libro que trate de un cazador de vampiros, es un libro que nos habla de la soledad, el cambio, el peso del pasado y lo que significa ser humano.


En esta obra de Matheson encontramos ecos del terror personal de Maupassant y las pesadillas psicológicas de Poe. Estamos ante una novela de romanticismo fantástico y terror gótico. Los monstruos no están tanto en las calles como en la cabeza del protagonista. Una obra, en suma, angustiosa y terrible que estremece y deja sin aliento a un nivel muy íntimo.

Todo ello en poco más de 100 páginas que pueden leerse prácticamente del tirón. Y sin esfuerzo, ya que se trata de una de esas novelas que se devoran y te atrapan desde la primera página.
Absolutamente recomendable. Imprescindible.
Y nada que ver con la(s) película(s), por cierto.

martes, abril 10, 2012

Geralt de Rivia

La semana pasada terminé uno de esos clásicos de fantasía que todo el mundo debería leer y que aun tenía pendiente. Clásico moderno, pero clásico al fin y al cabo.

La saga de Geralt de Rivia está encuadrada en eso que se ha venido a llamar "fantasía adulta". Vamos, una forma de diferenciarlo del género de las "dragonadas" con una mayor calidad literaria, y violencia y sexo más explícitos.
La saga, obra del autor polaco Andrzej Sapkowski, está compuesta por 7 libros (convertidos en 8 gracias a las astutas habilidades empresariales de las editoriales españolas), siendo los dos primeros tomos compendios de relatos que presentan a los personajes, más que parte de la saga en sí. A partir del tercer libro la obra se convierte en una saga al uso.

La historia que leemos en Geralt de Rivia no es en absoluto revolucionaria: básicamente trata de una niña mesiánica que tiene que alcanzar su destino mientras los malos intentan darla matarile o atraerla a sus fines y los buenos protegerla. Lo destacable no es el qué, si no el cómo. Y es que Sapkowski brilla en su forma de escribir y -muy especialmente- en los diálogos, que parecen sacados del Siglo de Oro.
En este punto también es de justicia mencionar la labor del traductor, José María Faraldo, que ha realizado posiblemente la mejor traducción/adaptación que he leído jamás. Sin duda la obra perdería varios puntos sin su trabajo.

Otro aspecto que diferencia a la saga de Geralt respecto a otras obras del género es el ambiente de su mundo. Reconocemos en él un entorno decididamente de centro y este de Europa, aunque destaca sobremanera la influencia céltica. Influencia que se nota no solo en uno de los reinos (de aires céltico-vikingos), si no en algunos nombres e idiomas. De hecho, con mis limitadísimas nociones de irlandés y galés, he llegado a entender buena parte de los diálogos hablados (y no traducidos) en supuestos élfico y driádico.
Este regusto céltico es evidente en ciertas resonancias del ciclo artúrico que no detallaré para evitar spoilers. Tan solo diré que es algo que se acentúa hacia las partes finales de la saga hasta un nivel de paralelismos sorprendente. Pero tampoco descubro gran cosa; el último libro se titula La Dama del Lago.

Los dos matices que distinguen la "fantasía adulta" están muy definidos en la obra de Sapkowski.
En primer lugar la violencia. En Geralt de Rivia no encontraremos descripciones gore. Ni tampoco tendremos una sucesión de grandes batallas (aunque las hay). En la saga del brujo la violencia es breve, fría y brutal, pero sin deleites. De hecho su enfoque recuerda muchísimo al Western más clásico (la escena del cazarrecompensas y los bandidos es digna del mismísmo Ford).
Algo que nos llamará la atención es que Sapkowski no nos ciega con las luces de la épica, si no que su atención recae sobre todo en las consecuencias de la violencia y de la guerra. Las descripciones de los parajes y las gentes azotadas por un mundo en guerra nos recuerdan a la Europa (y sobre todo a la Europa oriental) de posguerra. Nos encontramos con suciedad, amargura y miseria, aldeas devastadas y hambre, deteniéndonos en los rastros de excrementos de los caballos más que en ver el mundo desde dentro de los yelmos de sus jinetes.

El sexo también está muy presente en la saga del brujo. Si bien las aventuras amorosas de Jaskier -el juglar que acompaña al protagonista- son las típicas que cualquier jugador de rol reconocerá (sí, hablo de seducir a la posadera), las hazañas eróticas de Geralt pueden llegar a ser incluso un tanto caricaturescas ya que, por alguna razón, Sapkowski parece empeñado en retratar al brujo como un donjuán que las trae a todas loquitas. Lo cual no quita que alguna escena de sexo esté realmente bien escrita.
Curiosamente es en torno a la adolescente (¿joven adulta?) Ciri donde el amor y el sexo parecen ser tratados de una forma más adulta. Y es que con Ciri descubriremos una historia de amor lésbico sin tópicos morbosos, aunque no exenta de erotismo.


La saga de Geralt de Rivia gustará a lectores adultos (en criterio, la edad es irrelevante), aunque es muy diferente a la otra gran saga de fantasía adulta. Aquí no encontraremos las intrigas políticas ni las personalidades retorcidas de Canción de Hielo y Fuego, pero nos deleitaremos con una muy buena prosa.
Posiblemente no gustará a los seguidores de las dragonadas. O eso es lo que me han transmitido algunos de ellos. Hay un tipo de lectores que consideran aburridas las descripciones de Tolkien y que se cansan enseguida si un libro no es una sucesión de espadazos. Geralt es lo que podríamos llamar un "héroe de acción" pero, no llevemos a nadie al engaño, no se parece en nada a Drizzt y, con Sapkowski, el aficionado a las dragonadas tendrá la sensación de estar leyendo a Cervantes en lugar de fantasía épica.