sábado, diciembre 13, 2008

¡Arde Atenas!

16 años después de los conocidos como Disturbios de Rodney King, en Los Ángeles el caos vuelve a apoderar de una inmensa ciudad. Atenas, con un área metropolitana de alrededor de 4 millones de habitantes, está envuelta en turbulentos disturbios que han llevado a la calle a multitud de personas abanderados por los más jóvenes.

La noche del sábado 6 de Diciembre Alexandros Grigoropulos, de 16 años, hijo de una joyera y un director de banco, fue asesinado por un policía al que sus compañeros apodaban "Rambo". El hecho tuvo lugar en el barrio de Exarhia. Para los que no conozcan la capital griega me tomaré un momento en describir este barrio.
Exarhia era conocida por su ambiente contestatario, frecuentado por jóvenes, además de artistas e intelectuales. A mediados de los 80 el gobierno puso en marcha la "Operación Virtud"; en ella dos escuadras de policías tomaron el barrio y arrestaron a los sospechosos: jóvenes vestidos de negro, con barba y pelo largo e incluso a los clientes de los negocios de la zona.
Durante los 90 se llevó a cabo una revitalización del barrio. Hoy Exarhia es un lugar poblado de elegantes cafés, bares familiares, tiendas de ropa y regalos, tiendas de souvlaki, muchas librerías y cines al aire libre. Junto a Exerhia se levanta el Museo Arqueológico Nacional y se puede llegar en un ratito desde la céntrica estación de Omonoia.
Según las declaraciones de las fuerzas del orden público, los agentes fueron asaltados por un violento grupo de adolescentes (16 años) en este idílico rincón de la capital del Ática. La situación fue tan extrema que se vieron obligados a realizar disparos al aire para detener la agresión. Según su versión un disparo rebotado acabó accidentalmente con la vida del joven Alexandros.
Los testigos presenciales declaran que los muchachos insultaron a los agentes y uno de los policías ("Rambo") disparó contra Alexandros a sangre fría, según afirma un taxista.

A partir de ese momento la situación se ha descontrolado en Grecia. Los altercados son constantes en Atenas y los disturbios se han extendido por todo el país; Tesalónica, Kavála, Larisa, Iráklio, Ioánina, Séres, Véria, Corfú... llegando incluso a ciudades del resto de Europa.

Durante el entierro de Alexandros se sucedieron también violentos incidentes. La zona alrededor de la iglesia de Palio Faliro está rodeada por policías -no antidisturbios, si no policías armados-, incluyendo un helicóptero sobrevolando el barrio, visible para la familia del fallecido.
Entre los asistentes al funeral hay muchos chavales; amigos, compañeros, vecinos de Alexandros. Son chavales "normales", de clase media, con ropa de marca. Desde las ventanas las madres gritan para que regresen a casa, se huelen que puede pasar cualquier cosa.
En esos momentos, sin que se pueda saber la causa, un policía desenfunda y dispara al aire tres veces. Los jóvenes corren a recoger los casquillos. Las fuerzas del orden se asustan ante la repentina recolección de evidencias y disparan al aire diez veces más. En ese momento se desencadena el caos ante el dolor y el luto de la familia.

En Sintagma, el kilómetro cero de Atenas, tiene lugar una manifestación estudiantil. Chavales de colegios e institutos -de 15, 16, 17, 18 años- procedentes de todo el Ática, y acompañados de sus padres y profesores , se sientan ante el Parlamento en una manifestación pacífica. Los más jóvenes, niños, ocupan las primeras filas. La plaza se llena de gente.
La policía intenta desalojar la zona y empieza a empujar y patear a las primeras filas, los niños. Los muchachos no se mueven y los agentes sacan sprays lacrimógenos y empiezan a rociarlos. Gritos, confusión. Padres y profesores corren hacia el frente. "Pero ¿qué hacéis? ¿No veis que son niños? ¿Pretendéis matárnoslos a todos?". Algunas piedras empiezan a caer desde las últimas filas. Los agentes lanzan gases lacrimógenos y se desencadena una batalla campal.

Las acciones de protesta no se detienen por toda la Hélade. Los jóvenes toman el control de institutos y universidades. Se ocupan varios medios de comunicación desde donde se empiezan a lanzar comunicados. En Ayios Dimítrios los propios empleados del ayuntamiento toman el control del consistorio. Una comisaría es asaltada en Macedonia. Multitud de bancos y edificios públicos son pasto de las llamas. En Grecia hay muchas islas pequeñas, la crisis podría suponer para el Estado la pérdida total del control sobre algunas de ellas.
Después de la ocupación del ayuntamiento de Ayios Dimítrios la noche del 11 de diciembre tiene lugar una reunión de ciudadanos; deciden tomar el control de su pueblo y autogestionarse. Ciudadanos de todas las edades toman la decisión de continuar con su ocupación hasta el final de los disturbios y la liberación de los arrestados. Se discute sobre la revuelta, sobre los inmigrantes, los parados... se acuerda la representación de una obra de teatro y una manifestación popular.


Es, sin duda, una revolución en toda regla. Si dejásemos volar a nuestro espíritu podríamos soñar con guillotinas y cambios sociales. Si nos aferramos a la cruda realidad de nuestro mundo solo vamos a ver un Mayo Francés, tan poético como descafeinado.
La gente está cabreada. La gente está muy cabreada. El paro aumenta, el trabajo es auténtica basura, los causantes de la crisis reciben ayudas económicas mientras las familias se hunden más y más en la miseria, los miembros de la Generación Y solo pueden soñar con una casa y tendrán que posponer su deseo de formar una familia hasta un momento indescifrable del futuro.

Algunas personas empiezan a despertar. Creemos vivir en una Democracia cuando, en realidad, somos pastoreados por una Partidocracia. La izquierda y la derecha se acusan de chorradas que no interesan al ciudadano que ve que su contrato termina este mes, que tiene que pedir a su madre que pague el colegio de su nieto o le compre ropa nueva. Cuando la mierda salpica a los dos sectores políticos (léase vuelos de la CIA) el tema queda en un stand by parlamentario que va desvaneciéndose como un mal sueño.
Ellos son Ellos. Ellos pueden pelearse entre Ellos. Pero cuando un problema les afecta a Ellos, Ellos se cubrirán en culo entre Ellos.
Nosotros estamos silenciados. Dicen representarnos pero no se preocupan de los problemas que de verdad nos afectan a Nosotros. Nuestro problema está en que no nos damos cuenta de que Nosotros existimos y de que nadie mirará por Nosotros mejor que Nosotros mismos.

La sociedad es un gigantesco ejército: formamos un frente, una retaguardia, y en nuestros extremos tenemos el Ala Izquierda y el Ala Derecha.
Es difícil que una maniobra pueda romper el centro de un ejército; una guerra, la ocupación por una potencia extranjera, son de las pocas circunstancias que podrían llevarnos a tal extremo.
Pero las alas son más sensibles a las situaciones de crisis; son vulnerables a los proyectiles enemigos, pueden quebrarse por una carga de caballería. Y si los flancos se desmoronan el ejército entero está perdido.
El desempleo, la indignación ante la corrupción política, la desesperación, el bochorno ante los tejemanejes económicos de los gobiernos, las fracturas sociales... están haciendo que nuestros flancos se tambaleen. Neo-nazis y antisistemas de izquierda se enfrentan a los mismos problemas de forma diferente. Pero se enfrentan a ellos solos, nuestros generales solo les gritan que mantengan la formación pero no hacen nada; no se plantea un cambio de estrategia, no se envía a las tropas de retaguardia para socorrerlos. Nada.
Las continuas cargas de caballería tambalea nuestra formación, la incesante lluvia de la artillería enemiga machaca nuestras líneas... parece que nos acercamos a una derrota; cuando y de qué forma parecen ser las únicas preguntas ya.


En el pasado Grecia nos enseñó muchas cosas, cosas que son los cimientos y el alma de nuestra sociedad. Y nos enseñó que era eso de la Política. Nos hablaron de monarquía, tiranía, democracia... cuando un sistema mostraba sus carencias, ante una situación de crisis, los ciudadanos actuaban y replanteaban la estructura de su sociedad, no llevaban a cabo una "reforma de la monarquía"; la echaban abajo y construían algo nuevo.
Hoy la Hélade nos habla una vez más. Una luz nueva brilla en sus atalayas. Juntan escudos, aprietan los dientes, y se enfrentan a un enemigo superior. Nos gritan: ¡juntos podemos! ¡juntos podemos! ¿Nos volveremos a nuestras polis a mirarnos el ombligo, dejaremos a los héroes sangrar solos y esperaremos que las cosas cambien por si mismas? ¿O escucharemos, creeremos, resistiremos y no permitiremos que Termópilas vuelva a ser solo poesía?

¡Iparji logos! ¡Hay motivos!

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