lunes, diciembre 25, 2006

Cómo hemos cambiado

Esta mañana he leído el artículo de Zeo en el nº18 de Cargad! y lo cierto es que ha logrado deprimirme.


Los tiempos han cambiado, el frikismo ha cambiado, GW ha cambiado y nosotros hemos cambiado.
Me pregunto si las olas que nos parecían monstruos cuando eramos marinos se nos figuran suaves ondas ahora desde la orilla o si las procelosas aguas del mundillo friki se tornan en un estanque cada vez más pequeño.

A cada nueva subida de precios / jugarreta de GW aparecen voces lamentándose, recordando tiempos mejores o que tal vez sufran el síndrome de Casandra y nos adviertan de un tiempo aun por llegar.
De vez en cuando aparece la película de turno que nos hace vibrar una vez más, sentírnos optimistas... hasta que GW toma una nueva decisión empresarial.

Es cierto que ya casi no jugamos a Warhammer; nos hemos ido esparciendo como una "diáspora friki" que dice Zeo... unos estamos en DBA, otros en Warmachine, otros en Confrontation, otros en Infinity...
Seguimos estando ahí, pero aquello que nos unía, aquella madre que nos crió, agoniza día a día.
Algunos pensaron que nos reagruparíamos en internet, que fundaríamos una sólida comunidad que podría mantenernos jugando a WH sin necesidad de GW, pero muchos foros han muerto y los que quedamos estamos bajos de pobladores. No fue esa la solución.

Aquellos barros trajeron estos lodos, y las políticas de GW han terminado causando una "ruptura generacional" de aficionados. Ya no hay continuidad; los viejunos nos vamos alejando de las mesas de juego porque las responsabilidades, los trabajos, las parejas y el ajetreo de la vida adulta nos deja poco tiempo.
Los más jóvenes ven como coleccionar un ejército GW es algo fuera de su alcance y, después de un par de compras, terminan siguiendo otros caminos. Parece que el único "cliente target" de GW son las compras ocasionales: navidades, cumpleaños... un dragón, un gigante o un demonio son una buena venta para una tienda, pero ese muchachito lo mismo podría haber pedido el barco pirata de playmobil.
Es triste (cuando no insultante) como, para GW, hemos pasado de ser aficionados a ser "targets", como nos describen en sus documentos internos.
¡Ay! como dice el tango:
¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!... El que no llora no mama y el que no afana es un gil! ¡Dale nomás! ¡Dale que va! ¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao!

Sólo Magic parece sobrevir con solvencia -contrariamente a lo comentado por Zeo en su artículo-. Es fácil para cualquier chiquillo comprarse un sobre por 4,15€ y, juntando 60 cartas ya tiene un mazo (que no será en absoluto bueno pero, considerando que los mazos de sus amigos -el llamado metajuego- serán similares al suyo, es tan competitivo como cualquier otro). Porque con una paga generosa de 5€ puede comprase un sobre ya (y sobrarle para chuches), pero le costará más de un mes comprarse una caja de regimiento de WH (bueno, con la nueva estafa de 10 minis de GW unicamente le costaría un mes) con el que tampoco podrá jugar, ya que necesitará un buen montón de cajas, personajes, monstruos, artillería... y todos sabemos que el término "ahorro" no está entre los utilizados por los niños.
Si, las ventas de Magic son notablemente buenas; las ediciones se agotan, los jugadores bisoños son legión y un buen montón de veteranos sigue en escena (yo mismo regreso al mundo de las carticas cada cierto tiempo y me sigue gustando como al que más).

Pero, en cuanto al mundo de las figuritas, la diáspora es un hecho y el metajuego local nos marca a fuego. Todos seguimos teniendo nuestros ejércitos WH ahí criando polvo, pero cada zona, cada ciudad y cada grupo de jugadores se decanta por un sistema.
Unos siguen siendo caros, como Confrontation, y otros, como DBA, unifican precio asequible (15-35€), economía del espacio, brevedad en las partidas, reglas bien hechas y diversión sin límites.

Esta diversificación nos enriquece tanto como nos separa ahora que la Madre Patria GW nos ha traicionado. Y tal vez estemos de vuelta a los tiempos ochenteros del rol, cuando todo se movía en grupitos, sin marketing, sin carísimas revistas de propaganda, sin mega-eventos alienantes en los que nos tratan como ganado estúpido y se alienta en nosotros una mentalidad consumista.
Quizás ese sea el punto, el enfoque que debemos darle a la situación actual. Y tal cómo hicieron aquellos protofrikis debemos sentir una pasión tan grande que haga que nuestra voluntad importe más que nuestro número, hacer apostolado entre los amigos, enseñar a aquellos que son más jóvenes invitándoles a nuestros pequeños cónclaves y a las jornadas de barrio.
Lao Tse dice "convierte los problemas en oportunidades", ese es el enfoque positivista; tenemos conocimientos y recursos (como internet) que no tenían en los ochenta ¡usemos esas herramientas! y conocemos el Lado Oscuro del frikismo (la corrupción y la traición de GW) ¡no caigamos en sus errores!

Es mejor encender una antorcha que maldecir la oscuridad.